Francia
En materia de relaciones exteriores, Panamá es un país que juega a lo grande y una de las mejores pruebas que tuvimos que enfrentarnos con Estados Unidos para lograr la devolución del Canal de Panamá, luego de negociaciones que concluyeron en 1977.
En el siglo pasado tuvimos destacados internacionalistas, entre los que podemos mencionar a Ricardo J. Alfaro, quien participó e influenció en la declaración de Derechos Humanos en la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Otra ilustre figura fue Jorge Illueca, quien llegaría a ser presidente de la sesión número 38 de sesiones de la ONU, en reconocimiento a la trayectoria diplomática de Panamá.
Todos nuestros internacionalistas estuvieron por encima de los vaivenes de la política y dedicaron sus esfuerzos a defender la integridad nacional.
Hemos sido el factor de importantes triunfos electorales en Estados Unidos, tal como ocurrió con la candidatura en los comicios internos y el triunfo de Ronald Reagan, quien destacaba en su lema de campaña que “no devolvería el Canal a los panameños”.
Por su parte, George Bush, padre, hizo campaña a la Casa Blanca diciendo que sacaría del poder a su subalterno de la CIA Manuel Antonio Noriega.
Ahora, el presidente francés François Hollande busca a quién culpar por su fracaso político y para ello ha utilizado el nombre de Panamá.
Hollande es un ejemplo evidente de los malos presidentes de la Unión Europea, que están llevando a ese continente a la quiebra, dejándole en una situación comprometida.
Mientras tanto, el economista costarricense Juan Carlos Hidalgo ha señalado que el dinero fuera de la Unión Europea representa un porcentaje pequeño del PIB y que existen paraísos fiscales porque existen los llamados infiernos fiscales.