Guaymí, a estas alturas, debes respetar
Julio César Caicedo Mendieta
Colaborador
Por lo de Barro Blanco, la revuelta Mamachí, la matanza de Bocas del Toro y por muchas cosas más, yo respaldo a los principales autóctonos de Panamá, pero como en el cuento del gran ruso Fiodor Dostoyevski, solo hasta el borde de la tumba, ni una pulgada más. Observé con mucha indignación las noticias en televisión cuando irrespetaron con violencia a una humilde chiricana dueña de una fonda. Necesito recordarles a estos emblemáticos de la meseta del Chorcha, Cricamola, de Los Ruíces adentro y de los barbechos de Boronte, que si los chiricanos no hubiesen parado a los invasores ticos en febrero de 1921 con la guerra de Coto, ustedes ni soñando hubiesen gozado de sus actuales reservas naturales, de allí los hubiesen sacado los ticos, "humanoides" que nunca aceptaron a indígenas ni negros en la capital Josefina hasta 1970, y eso con mucho recato. Todas esas hermosas tradiciones de los pueblos de Bisira, Canquintú y Boronte hubiesen desaparecido si los chiricanos, sobre todo, los de Bugaba y Alanje, claro, al mando del presidente Porras y de los más de 10 mil panameños de todas las provincias, no hubiesen defendido el suelo patrio. Me he cansado de buscar tanto en periódicos de la época como en los archivos nacionales cuántos guaymíes se enrolaron y no encuentro a ninguno, salvo que Ecologio Atencio lo fuera, pero no lo he comprobado.
Miren, respetables aborígenes nuestros, Panamá es uno de los pocos países en el mundo que respeta a sus autóctonos, tengan cuidado con esas organizaciones que a veces se les va la mano en sus asesorías. Estoy de acuerdo con ustedes que si en Panamá no se cierran calles, las autoridades no hacen caso y ni se inmutan. Entonces convoquen a una marcha para determinado día, yo apuesto mi agónico cheque de jubilado a que iríamos más de 300 mil personas, si todos sabemos que ustedes tienen la razón. Pídanles disculpas a los chiricanos, que ellos pusieron a correr a los ticos. Chiricanos y panameños "despalillaron" navíos costarricenses como: La Sultana, La Estrella y La Esperanza. No fue relajo, murieron más de 60 ticos y ningún panameño. Así que respetémonos entre panameños.