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Redacción
La ola de asaltos que mantiene aterrorizados a los dueños de restaurantes y bares de la ciudad capital es un asunto muy serio e inédito en la vida policiva panameña, que debe ser enfrentado con fuerza y determinación por las autoridades.
Nunca antes se había visto esta seguidilla de delitos en tan poco lapso. La Policía Nacional reconoció que en una semana han sido asaltados once establecimientos.
La situación es preocupante si recordamos que en el inicio de su gestión el presidente de la República hizo un llamado, que pretendió fuera enérgico, a las pandillas a que dejaran las armas y se reintegraran a la vida productiva del país.
Lo que parece es que las pandillas le sacan la lengua al mandatario y redoblan su persistencia criminal, ante la angustiosa y exasperante lentitud de las autoridades, situación que en materia del combate al crimen puede acarrear una tragedia humana y económica al país.
Decimos esto, ya que está en juego la imagen de Panamá como un país seguro y próspero, al que vienen a invertir muchos empresarios extranjeros, confiados en lo que se ha llamado “sueño panameño”.
Hay que conservar esta imagen de seguridad y prosperidad a toda costa, por ello los estamentos policiales deben actuar enérgicamente, para acabar con estas lacras sociales, esto es una exigencia ciudadana.