Infiernillo político
B ueno, bueno, en la política no existe la lealtad porque los leales necesariamente no son manejables, aunque sigan al líder o al partido. Por cierto políticamente son los escurridizos quienes triunfan en la política, adheridos o no a un líder o partido.
De paso eso hace o convierte en acto político el transfuguismo o el “cambio de camisa” de acuerdo con el interés del sujeto o la posición de los dirigentes o partidos competitivos.
Un político hábil es considerado aquel capaz de cotizarse y ofrecerse al mejor postor.
Decididamente el sujeto político es amigo del poder, no de determinado líder o partido, consecuentemente es acérrimo enemigo de la oposición (a menos que esta cuente con suficiente recursos para satisfacerle).
Generalmente, el individuo busca la política para lucrar, como un medio para mejorar su nivel de vida, lo que en buen panameño (y hay en la historia hartas palabras para ello en todas partes) es politiquear para forrarse, para llenarse.
En nuestro país ha tomado carta de naturaleza el llamado “juegavivo” o sea el saber aprovecharse de las cosas, sin remordimiento.
Al llegar a la política, sobre todo si se ocupa un cargo o una vinculación al poder, la gente espera que el individuo les dé “un salve” sin importarse lo que tome para él.
Al estar en esa situación, los amigos no lo felicitan ni le preguntan sobre el programa social, sino que le espeta: tírame la toalla.
De allí la fragilidad de la lealtad o la adhesión a un liderazgo o un partido.
Es cierto que algunas personas no pueden vivir ajenas al presupuesto estatal o a la cercanía del poder que permite acceder a los negocios y esa situación los convierte en viajeros, que utilizan los partidos como taxis a la siguiente parada, sin el expediente muy panameño del “no voy”.
Alguien puso de moda “quien no da no va”, y el transfuguismo, directo o encubierto es la tónica política.
El retórico hispanolatino Quintiziano sentenció: nada es más peligro para un hombre que un rápido cambio de estado.
Bueno, eso es todo por hoy, pero tranquilos que el próximo jueves habrá más.