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Infiernillo político

Por: Ramón Jiménez Vélez -

Bueno, bueno, la actividad partidista dentro de un entorno de reformas electorales y constitucionales ha revivido las confrontaciones gobierno-oposición con algunos sectores mal llamados independientes reclamando un inicio prematuro del torneo electoral.

Por cierto, esto no es correcto, dado que hasta el presente ningún partido político ha definido su candidato presidencial, a dos años de las elecciones, y lo que hay actualmente es una serie de aspirantes en los dos principales partidos del país (Cambio Democrático y Revolucionario Democrático).

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De paso, el panameñismo aún debe reafirmar un liderazgo en peligro de su presidente y el Molirena es bisagra del gobernante CD.

En cuanto al Partido Popular, espera que el combate de los grandes partidos le dé una mínima esperanza.

Nada de esto es novedoso.

Después de la invasión, el PRD se aprovechó de la inmadurez y las desavenencias entre los ganadores y tomó su segundo aliento ganando las siguientes elecciones después de la apabullante derrota del 89.

Bajo la presidencia de Ernesto Pérez Balladares trató de mantener la continuidad en el poder (vía reelección inmediata y fracasado esto probó con Martín Torrijos, con un apellido electoral).

Pero la candidata derrotada, Mireya Moscoso, no sucumbió a ello iniciando de acto seguido la recuperación del poder, lo cual logró en el 99, derrotando al "candadito" PRD.

Tampoco Martín Torrijos colgó los guantes, pues actuó políticamente de inmediato y derrotando a la figura del continuismo panameñista, José Miguel Alemán, en el 2004.

En el 2009, a falta de una unidad perredista (Juan Carlos Navarro hizo lo imposible contra Balbina Herrera) y un panameñismo debilitado, que prefirió ir de segundo para aspirar luego, se ungió con la victoria Ricardo Martinelli, quien como candidato propuesto por el entonces pequeño partido Cambio Democrático frenó el continuismo del PRD y lo pendular del panameñismo para ganar ampliamente las elecciones.

Hoy el 60% de los electores no votaría por la cascada de candidatos que nublan el panorama político panameño.

Lo cierto es que la campaña electoral no ha comenzado prematuramente. Apenas están en ese preámbulo de los pases de factura, las traiciones y el juega vivo.

Como reza el dicho: Aún hay mucha tela por cortar.

Bueno, eso es todo por hoy, pero tranquilos que el próximo jueves habrá más.

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