Infiernillo político
Bueno, bueno, no hay duda alguna de que aquello de que en nuestra tierra lo único tomado en serio son los Carnavales es casi un aforismo, ¿o sí?
Por cierto, que con la economía estancada, la delincuencia suelta, los precios aumentados, las viviendas insuficientes, la corrupción total, el transporte tortuoso (no tortugoso, no), la educación improductiva, los salarios despreciables, el Gobierno adormecido (lerdo, pues) y la sequía intimidamente, solo estemos pensando en el antruejo (los días de Carnaval), ¿o no?
De paso, ante la falta de agua, el río Piedra (nada con el cholo) de Chiriquí, uno de los afluentes más caudalosos de Latinoamérica, ahora se ha vuelto un pedregal, según dicen, por la deforestación (el motete a los santeños).
Resulta que, ante la insistencia de empresarios y el temor de ganaderos para suspender los culecos, el tarúpido alcalde santeño autorizó extender la mojadera durante casi todo el día, mientras el Idaan habla de multar a familias que tienen piscinitas plásticas. Los manguerazos de lavaauto y limpieza de edificio y locales, ¿qué?
Todo ello mientras epigramáticamente (sarcasmo) se reunían aquí expertos para plantear el derecho al agua (que has de beber) y el castigo al desperdicio de la misma. Al tiempo que la pregunta del millón es quién vende los miles de cajas de agua embotellada.
Eso como al peruviano, con hoja de servicio cuestionable (asumiendo logros ajenos), quien sale recomendando cambiar a todos los supremos cortesanos de un solo golpe (¿recordando al japonés preso?).
Quien se monstruoseó (otra vez) fue el ministro germánico por la crítica al mivioso chelecu y al panadero por fraccionar compras y pasarlas directo.
Claro, si los beneficiarios dicen es “family”, ¿o no?
Es cierto que hay dos empresas foráneas que cobran 300 millones al Canal por consultoría de telefonazo ¿tipo picapiedra?
O los tremendos sanitarios del oso perezoso a un costo de cinco mil tucos cada uno. Más caros que las mismas viviendas. Nalgas de 24 kilates (no kilos, no).
Otro descarrío es el del cortesano odión ortiga, quien acepta no haber encontrado prueba alguna contra el 99 en caso del pebre sin clariosa (agua, pues). ¿Entonces?
Como así a lo chita callando están licitando hospital cajetudo en Chiriquí, ¿o no?
Para el escritor y profesor suizo Henri Federic Amiel, lo que gobierna a los hombres es el miedo a la verdad.
Bueno eso es todo por hoy, pero tranquilos, que el próximo jueves habrá más.