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Infiernillo político

Por: Ramón Jiménez Analista Político -

Bueno, bueno, nuestro país ha entrado en la cultura de la arbitrariedad (que son actos infundados que conllevan el incumplimiento de normas establecidas).

Por cierto tomemos el caso de la circulación vehicular, en el área metropolitana en donde hay más autos que pobladores y (donde la congestión de los automóviles no solo ocasiona los costosos tranques), no se ha evaluado cuántas horas-dinero se pierden en los mismos, sino que la millonaria cantidad no encuentra espacio para estacionarlos en las mismas calles de hace 50 años.

De paso se da frecuentemente el caso de autos estacionados en lugares prohibidos ante la indiferencia de las autoridades del Tránsito que parecen más bien actuar de bien cuidado que de inspectores.

No se trata de la excusa de "en dónde van entonces a estacionarse", sino por qué llenar la ciudad con señales de tránsito si se permite la infracción (transgresión del precepto) flagrante; sería más prudente no señalizar la ciudad para evitar que se evidencie la falta en un acto irracional que constituye un desacierto al retratar una incoherencia (falta de relación entre las cosas) y destacar la irresponsabilidad de todas las partes.

Otro desatino es respecto a la campaña sobre el ahorro de agua potable frente a la posibilidad de racionamiento del vital líquido ante el cambio climático por el desajuste natural y la suicida acción humana.

Porque podemos ver que ante la prohibición (con amenaza de sanciones) de regar jardines, lavar autos a manguerazos, limpiar edificios a chorros de agua, no es extraño observar todo lo contrario en una retador contrasentido (acción opuesta a lo ordenado) a personas lavando sus vehículos en plena calle o limpiando a chorros de agua los edificios o accesos a instalaciones, incluso algunas del propio Gobierno.

Todo ello ante la tolerante pasividad permisiva de quienes debieran impedirlo o sancionarlo.

Así como en un país donde constitucionalmente hay clara separación entre la Iglesia y el Estado, el presidente y la primera dama, acusados de lentitud operativa; sin embargo, se activan en todo acto religioso, en una devoción que los llevó a un masivo peregrinaje de seguimiento al papa, pese a que este rechaza el fanatismo religioso.

O la inmediata reacción de un bloque de búsqueda y recompensa de 20 mil por informaciones del autor del atropellamiento fatal y fuga de una ciclista y pocas horas después no hay la misma respuesta en otros dos casos similares.

Según el dramaturgo y estadista griego, Demóstenes, el alma se amolda a las costumbres y se piensa como se vive.

Bueno, eso es todo por hoy, pero tranquilos que el próximo jueves habrá más.

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