Isaac Leonardo Benítez 1927 – 1968
Continuación del artículo: “Isaac Benítez o simplemente el dolor”. Por. Bonifacio Pereira Jiménez. A continuación la carta que le escribió el pintor Isaac Benítez
Por:José Morales Vásquez | Investigador de Arte
Más de quinientos cuadros se expusieron sin ningún criterio selectivo.
Continuación del artículo: “Isaac Benítez o simplemente el dolor”.
Por. Bonifacio Pereira Jiménez.
A continuación la carta que le escribió el pintor Isaac Benítez a Bonifacio Pereira.
Panamá, septiembre de 1950. Buen amigo.
No le doy las gracias por la exposición retrospectiva que usted ha organizado de muchas de mis obras. Por usted y en buena parte por su culpa me fui a estudiar a Florencia. No sé si me hizo bien o me hizo mal mi permanencia en la ciudad italiana. Vi muchas pinturas, mucho color, muchas galerías de arte. Hoy es mi confesión: estoy atormentado, triste con un profundo dolor. Si económica y socialmente yo hubiera sido Roberto Lewis, otra cosa sería mi vida estrujada de hoy. Pero yo nací pobre como mi maestro Humberto Ivaldi. Señor Pereira: no sigo porque tendría que hacerle unas confesiones y siento repugnancia de confesarme. Lo felicito por haber convertido la Biblioteca Nacional en la única casa que aloja a los pintores. Usted que no es pintor quiere a los pintores.
Lo abraza atormentadamente este pintor lleno de tormentos,
(fdo.) Isaac Benítez. )
Yo era cónsul de Panamá en Barcelona cuando supe que en un barco italiano venía Benítez metido en camisa de fuerza. Y fui a su camarote. Y me conmoví profundamente. Después supe que el profesor Demóstenes Vega Méndez había hecho muchas cosas de buen panameño y de amigo de los artistas por Benítez. Toda la vida se lo agradeció el pintor. Benítez era así. Simplemente así: un hombre agradecido. Y tenía memoria. Memoria brillante para recordar a sus buenos amigos y protectores.
No enjuicio la pintura de Isaac Benítez. Es de alto peligro hacer estas cosas. Mis líneas en este catálogo se han reducido a unos simples esbozos sobre la vida del artista. Y si fuera un hombre colocado en una jerarquía burocrática iniciaría un museo de pintura con todos los cuadros de Humberto Ivaldi y de Isaac Benítez, sin dejar en los abismos del olvido a los de don Epifanio Garay y los de don Roberto Lewis. Pensemos cariñosamente en los artistas. Abramos para ellos senderos blancos y caerá sobre vosotros, sí, caerá lluvia de estrellas.
Isaac Benítez
Recuerdo cuidadosamente los cinco libros de recorte coleccionados con mi actuación en el departamento que hoy se llama Bellas Artes y que entonces se denominaba “Cultura y Publicaciones”.
Entre los muchos proyectos que acaricié, fue uno de los iniciales celebrar la primera exposición nacional de artes plásticas. No puedo ni debo olvidar la ayuda efectiva y técnica que me dieron Enrique Ruiz Vernacci, Ricardo J. Bermúdez, Roberto Lewis, Narciso Garay, Renato Ozores, Alfonso Rojas Sucre, Rodrigo Miró, Harmodio Arias Guardia y muchos otros panameños y extranjeros que sería largo enumerar en esta breve nota.
El 10 de noviembre de 1948 inauguró la exposición su excelencia, el presidente de la República de aquellos días, Don Enrique A. Jiménez, acompañado de su gabinete y del cuerpo diplomático y consular. Era ministro de Educación el profesor don Manuel Varela y bien recuerdo que me dio autorización plena para que hiciera todo lo que se me ocurriese.
Más de quinientos cuadros se expusieron sin ningún criterio selectivo. La didáctica que me inspiró fue ver quiénes se dedicaban a la pintura en las nueve provincias. Fue sorprendente para propios y extraños el primer torneo de artes plásticas con carácter nacional. No faltaron, desde luego, los que se dedicaban a la pintura en la Zona del Canal.
En la sala N.° 1 expusieron sus trabajos Julio del Villar, Juan M. Cedeño, Alfredo Sinclair B., José María Núñez, Carlos Isaza, Rubén Villalaz e Isaac Benítez. Había sido mi alumno Isaac, en el curso de Historia del Instituto Nacional. Bien recuerdo que era reservado, serio y que aun en los recreos se dedicaba a dibujar. Es que ya estudiaba pintura con ese gran maestro que se llamó Humberto Ivaldi. La Escuela de Artes Plásticas funcionaba en la azotea de la Escuela Estados Unidos, situada en la calle tercera y Avenida A.
Varias veces visité ese plantel, dirigido por un maestro soñador, triste, golpeado por los problemas de la vida. La influencia de Humberto Ivaldi en la vida de Isaac Benítez fue definitiva. No solo le dio la técnica, sino también su espíritu.
Continúa.