Jesús, pan de vida
Solo en contadas excepciones no se menciona el tema de la falsa doctrina en el texto neotestamentario. Casi todos los apóstoles y hombres de Dios denuncian con energía y serias advertencias la herejía de los religiosos, legalistas, filosofía griega, gnosticismos y muchas otras corrientes ideológicas que aún hoy se han tomado los púlpitos evangélicos.
2 Tm 4.3-4: “Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas”.
Este texto no puede ser más revelador de las prédicas en nuestro tiempo. Hablar la palabra es motivo de escarnio de parte de quienes dicen ser cristianos, tú le hablas palabra de Dios a la gente supuestamente cristiana y lo que tienes de vuelta es disgusto, rechazo; toleran al mundo, pero cuando le hablas de la palabra “dura” de Dios poco falta para que te peguen.
El mensaje de Pablo a Timoteo tiene una actualidad irrefutable. Los actuales cristianos modernos “callan la verdad de Cristo”, porque dicen: la gente no la entiende, se nos van a ir de la iglesia, se ofenden o los confundimos.
2 Tm 4.1-4: “Te encarezco… que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina”.
Hay que predicar la palabra aunque no le guste a la gente. Aclara 1 Jn 4:6 “el que conoce a Dios nos oye, el que no es de Dios no nos oye, en esto conocemos el espíritu de verdad y el espíritu de error”.
Jn 6:65 en adelante dice “desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás y ya no andaban con Él. Dijo Jesús a los 12: ¿queréis acaso iros también vosotros?”. Esta gente se fue porque no eran de Dios. Pedro y los que se quedaron dijeron: “Señor, a quién iremos, tú tienes palabra de vida eterna”. Amén.