La Casa Müller - 1910

Hoy finalizamos el texto tomado de: DE "RECUERDO PANAMÁ" Por: LUIS PULIDO RITTER. “Quiero hacer la siguiente observación: la hermosa fotografía que

José Morales Vásquez Investigador de Arte [email protected]


Miles de trabajadores antillanos que laboraron durante la construcción del Canal necesitaban viviendas, lo cual dio lugar al nacimiento de los barrios de Calidonia (el cual tenía tan solo 800 habitantes cuando el proyecto de la Casa Müller se inició), Río Abajo, El Marañón, San Miguel, El Granillo, Malambo y unos cuantos más.

Hoy finalizamos el texto tomado de: DE "RECUERDO PANAMÁ" Por: LUIS PULIDO RITTER.

“Quiero hacer la siguiente observación: la hermosa fotografía que acompañó a esta página el domingo pasado, donde se puede observar una composición pictórica, de la Casa Müller y el puente de Calidonia, en la que se lucen con majestuosa tropicalidad las palmeras, sobre la antigua calle 3 de Noviembre, hoy denominada calle Lloyd LaBeach, pintado en (1964), y la obra que pueden observar hoy; son magníficos cuadros al óleo, del gran pintor profesional y popular Víctor Bruce”.

Que un fuego me destruya. Están demoliendo el sueño de esta ciudad, lo que la ha hecho bella, solo comparable a otras ciudades americanas por su diversidad humana: La Habana, Buenos Aires, Caracas y otras. ¿Quién le dirá a los niños que esta ciudad no es bella sin mí? Mi belleza no es de cristal, pero en ninguno de esos cristales podrán grabarse los nombres y los garabatos de los niños.

Cada día levantan torres de cristal, cristales arrogantes, que solo se ven a sí mismos. No son cristales que saben conversar. No son cristales que aman estas calles con sus aceras, con sus esquinas y con su gente. Mis cuartuchos son impropios para convertirlos en oficinas. No tengo elevadores ni fuentes de agua. Pero ninguno de esos cristales hablará como yo lo hago por esta ciudad.

Esos cristales pueden estar en cualquier lugar. Son cristales sin rostros. No tienen los balcones ni la elegancia que yo poseo. Aquí se aplaude cada vez que uno de esos edificios se construyen. Entre más alto, mejor.

Lo bello solamente es de cristal. No dejamos nunca de estar acomplejados y de estar imitando. ¿Para qué tenemos tantos arquitectos si no tienen nada en la cabeza? No es que quiera ponerme a la misma altura, pero demolerme es solo comparable con la demolición del Louvre en París. En mis cuartuchos no ha vivido ningún príncipe y menos un rey. Pero de algo estoy muy segura.

He cuidado del universo en mis escaleras, en mis cuartuchos y en mis balcones, cosa que de por sí es lo más hermoso que puede pasar en este mundo que está lleno de tantos ejemplos intolerantes y sangrientos. ¿Por qué es tan fácil demolerme? De la Casa Miller no quedó nada. Ni los escombros. Aplanaron el terreno y quedó un desierto en medio de la ciudad.

En el diario “La Prensa” del domingo 2 de octubre de 2005 - sección Raíces – transcribimos un artículo titulado: ¿Cómo nació? Importancia histórica. La popular Casa Müller. Textos: Harry Castro Stanziola.

En el año 1976, apareció en un importante periódico de la localidad un reportaje que Earl V. Newland le hizo a uno de los descendientes del primer miembro de la familia Müller que pasó por Panamá, rumbo a California contagiado por la fiebre de oro que se había desatado en ese estado norteamericano, cuando a mediados del siglo pasado se descubrió una gran mina de aquel ambicionado metal.

Quedó impresionado con lo poco que alcanzó a ver en este país y al terminar la búsqueda de aquel tesoro, regresó. Era Oscar.

En Panamá se casó. Casualmente el descubrimiento efectuado en California fue la primera razón para la construcción del ferrocarril transístmico Panamá - Colón, por medio del cual y entre otros tránsitos (carga y otro tipo de pasajeros) se agilizó y se le añadió comodidad al viaje en mención.

La compañía citada había adquirido buena cantidad de tierras por lo que Carlos, hijo de Oscar, consiguió que le alquilasen tres lotes con el fin de levantar un edificio en donde existirían 76 apartamentos en los dos pisos superiores (el futuro edificio estaría constituido por cuatro). El inferior lo alquilaría para albergar locales comerciales. Así nació la Casa Müller en el año 1910.

Miles de trabajadores antillanos que laboraron durante la construcción del Canal, necesitaban viviendas, lo cual dio lugar al nacimiento de los barrios de Calidonia (el cual tenía tan solo 800 habitantes cuando el proyecto de la Casa Müller se inició), Río Abajo, El Marañón, San Miguel, El Granillo, Malambo y unos cuantos más.


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