La lectura bíblica
A la buena de Dios me refiero a ella. Conjunto de libros canónicos del Antiguo y Nuevo Testamento. Obras escritas en diversas épocas, y que forman la Sagrada Escritura, obra por excelencia del pueblo hebreo y del pueblo cristiano. En la Sagrada Escritura, la historia religiosa toda está en hebreo, lengua semítica. La Biblia es una joya literaria religiosa, escrita por notables escritores sacros. Se hallan en su contenido bellísimos pasajes referentes a la palabra de Dios, magnífico pedagogo amoroso. Uno de los parajes más llamativos y poéticamente hablando es el Salmo, cuyo principal autor es David. La segunda época comprende desde la conquista de Canaán hasta la cautividad babilónica. Es lo que hemos conocido como la edad preciosa o de oro de la literatura hebraica. En ello están los mejores historiadores, poetas y críticos. La filosofía moral de los Proverbios, la del Cantar de los Cantares y de los Salmos de David, cuya lectura anima, distrae y enriquece el pensamiento del lector asiduo a la buena lectura.
Una de las más atrayentes y educativas lecturas es la del Libro de Job. Su prólogo nos da a conocer la persona del héroe y su familia. Sobre este personaje idóneo que entronca con la época de los patriarcas, cae el peso temible de la adversidad, convirtiendo su vida próspera en la mayor miseria. En esa lectura, los amigos de Job defienden que da a cada uno padecimiento según sus obras en esta vida. El autor de Job es desconocido, pero solamente se le supone más antiguo y, desde luego, puede ser un escriba versado en la creencia de las escrituras canónicas.
Jesús a Santa Faustina: