La superstición y la incertidumbre
Estimado monseñor Emiliani, mire, a mí nada me sale bien en la vida. Todo lo que realizo tiene al final un desenlace negativo, de fracaso. No he terminado mi carrera universitaria, y he cambiado dos veces de universidad. Mi tío, que vive en Estados Unidos, me regaló un dinero y monté un pequeño negocio de artes gráficas y a los dos años lo tuve que cerrar. Luego me metí a vender carros usados y al poco tiempo me despidieron.
Tengo mala suerte. Creo que a mí me han echado un maleficio. Un día acudí a un señor que lee las cartas y adivina el futuro. Entré en su casa, llena de incienso, velas y cuadros de santos. Me atendió muy bien. Escuchó mi historia, me leyó las cartas e hizo una oración a un alma del purgatorio. Él dijo que la persona difunta le contó que a mí de pequeño me “salaron”. Que una tía que odiaba a mi mamá un día que estábamos solos en la casa, cuando tenía 4 años, me agarró y me echó un aceite en la cabeza y me recitó una oración de maldición. Y las cartas le decían a este hombre que yo estaba destinado a ser siempre un fracasado. Que no había manera de salir de ese hoyo.
Y, entonces, yo le pregunté que si él conocía alguna forma de salir de eso y me dijo que sí. Que eso costaba dinero. Le dije que yo pagaba lo que sea. Me recetó unos baños con unos ungüentos que él vendía. Desde ese momento empecé a comprar amuletos, leía horóscopos y creía que las cosas iban a mejorar. Más bien empeoraron. No salía de la casa sin leer el horóscopo del día. Acudí a uno y a otro adivino. No puedo negar que me tranquilizaban, ya que hacían ritos que supuestamente me quitaban malos espíritus, como el espíritu del fracaso, pero nunca surgía. Y así he estado hasta el día de hoy, de derrota en derrota. Ya no asisto donde esa gente. Pero estoy vacío por dentro.
Estimado señor, le pido en el nombre del Señor que nunca más acuda donde esas personas que supuestamente tienen poderes, ya que confunden, engañan, no solucionan nada, y lo peor, pueden involucrarlo en ambientes peligrosos de hechicería y brujería. Ellos usan mucho el poder mental y la sugestión. Saben cómo hacerle creer a usted que ellos tienen mucho poder misterioso que puede liberarlo a usted de la mala suerte y de los daños espirituales que otros le pueden haber hecho.
La sugestión es esa facultad mental que a base de afirmaciones positivas o negativas, pone a la mente y a la imaginación a creer como cierto algo que no existe. Una persona puede creer que está enferma terminalmente y actuar como un moribundo, aunque esté sana. En la hipnosis se pone a las personas en climas de mucho frío a sudar porque creen que hay mucho calor, o viceversa. Les hacen creer que los brazos pesan mucho y no pueden levantarlos, o a dormir porque supuestamente tienen mucho sueño.
Usted tiene problemas de empleo y de fracasos en la vida, primero, porque nadie triunfa en todo. Los inconvenientes y obstáculos en la vida son muy frecuentes en la mayoría de las personas. Muchas personas tienen que morder el polvo del fracaso muchas veces antes de triunfar. El problema está en que usted no cree en usted mismo. Y es una persona muy indecisa. Por lo que usted mismo se está bloqueando mentalmente e impide que todos sus recursos, cualidades y dones que Dios le ha dado salgan a relucir, entonces, ¿cómo va a triunfar? Usted es su peor enemigo.