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Listas y fracasos

Por: Por José Raúl Mulino Q. / Exministro de Seguridad -

La fiscalidad panameña le ha sido incómoda a muchos países siempre. En el gobierno de Guillermo Endara nos tocó enfrentar el problema en una incipiente pero nociva versión. No había la OECD, ni GAFI ni Unión Europea como bloque de naciones. Pero había la certificación o descertificación del gobierno norteamericano en cuanto a si se cooperaba o no en materia de narcotráfico y el lavado de sus productos. Eran implacables e igual de injustos en reconocer los esfuerzos que como país hacíamos a poco tiempo de recobrar la democracia. Fue Panamá que primero habló del interés de limpiar la imagen. Sin embargo, Noriega fue su colaborador cercano casi hasta el final.

Hoy son las listas de colores de diferentes orígenes. Desde los años noventa Panamá ha venido avanzando en su legislación y cooperando con diferentes países en el intercambio de información, primero penal y de un tiempo para acá de índole fiscal. Cuando negociamos el primer tratado de intercambio de información con EE.UU. en materia penal, ya la fiscalidad del país era piedra en el zapato. Pretendían lo que ya hoy tienen, que la evasión fuera delito, no falta administrativa, así como el intercambio automático de información por parte de los bancos y toda la gama de entes financieros y no financieros hoy regulados. Cuando nos tocó negociar ese primer tratado con EE.UU. sobraron voces tildándonos de Bunau Varilla para arriba. Fue el debate más amplio y abierto que recuerdo en democracia en una asamblea muy distinta en calidad a la actual. Tres semanas en la Comisión de Relaciones Exteriores y como 22 sesiones del pleno Legislativo en adición a demandas de inconstitucionalidad que ganamos en la Corte explicando lo que era y lo que no era aquel tratado. Los demás fueron más fáciles de llevar adelante. Cuento esto para sustentar de que Panamá ha venido en el tiempo modificando su estructura jurídica para adaptarla a las necesidades del orbe en tiempos diferentes, pero peligrosos en cuanto a los flujos del dinero del crimen organizado.

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Es mi criterio que en cuanto a las listas que de tiempo en tiempo nos discriminan, ha faltado ilustración, debate y una identificación clara del interés nacional a proteger. Cada gobierno lo ha hecho solo, pretendiendo dominar la verdad del complejo tema, complaciendo requerimientos que poco a poco han desmantelado nuestra una vez sólida plataforma de servicios financieros y legales que eran un pilar del desarrollo nacional. Hoy tenemos una banca hostil y llena de impedimentos de manera exagerada cuando vamos y vemos que la de Miami, por ejemplo, es laxa e informal. La Zona Libre dejó de ser ese emporio que fue y sufre hoy el cambio del tiempo sin poder encontrar una definición clara de su derrotero en tiempos de apertura y comercio internacional sin intermediarios. La creación de sociedades anónimas es hoy un recuerdo. En cierta medida se relajó el sistema y los mal llamados papeles de Panamá acabaron con lo que había y creo yo que irremediablemente. Digo todo esto, reitero, para sustentar lo que poco a poco se ha hecho habiéndose afectado lo que teníamos sin tener nada que lo reemplace. Peor aún, sin valorarlo en su justa dimensión.

Este gobierno ha cedido en todo y no ha buscado identificar el interés nacional que debía proteger. Lo que la OECD o GAFI pedían se les dio sin miramientos respecto de sus efectos. La criminalización de la fiscalidad fue la cereza del pastel y a pocos días los europeos nos sancionan e incluyen en una lista como país no cooperante en temas de financiación al terrorismo entre otras cosas. La política exterior que desde la Cancillería debía orientar el camino, dejó al MEF al mando produciendo ambos un gran fracaso de connotaciones muy delicadas a futuro.

Estamos a meses de un nuevo gobierno. Estoy seguro que en todos los sectores hay los equipos para, de una manera incluyente, sin distingos, conformar una estrategia de replanteamiento a nivel internacional de las incongruencias de lo que comento. Se requiere un equipo nacional y consejeros de prestigio internacional que nos ayuden a llevar nuestra postura con dignidad, impacto y coherencia ante esos países y foros que sin ambages han atacado inmerecidamente a Panamá. Sé que ha habido comisiones en el tiempo pero muy coyunturales y “sectáreas”. La de Stiglitz fue de grave recordación. Además, hay que diseñar e implementar medidas de retorsión efectivas que nos permitan hacernos respetar mientras las discriminaciones persistan y se le reconozca al país su sitial. Como un solo frente debemos actuar y usar nuestras experiencias para salvaguardar lo nuestro, total, tampoco lo valoran. Este gobierno debe convocar a los candidatos presidenciales y explicarles todo, crear conciencia, mientras se establece el camino a seguir en un nuevo y legítimo gobierno.

Tenemos un gran futuro frente al mundo. De nada sirve esa potencialidad si nuestros "amigos" insisten en esquinarnos con pretextos sin sentido.

Mientras, ¡el reloj sigue su marcha y cada día que pasa es uno menos de todos ellos allá!

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