Luchador
El reciente fallecimiento del señor David Ocalagan, quien en los últimos años se distinguió como un luchador a favor de los pacientes con insuficiencia renal, es un duro golpe a estos panameños que juntos a sus familiares viven diariamente el drama de una salud que progresivamente se les deteriora.
Justo es reconocer la lucha de este panameño por lograr que sus compatriotas con el mismo padecimiento gocen de la mejor atención que el sistema público de salud pueda costear, sobre todo a aquellos que son cotizantes de la Caja de Seguro Social (CSS) y no tienen recursos para hacer frente a los tratamientos.
En ese sentido, existe una opinión generalizada de que las infraestructuras y los salones para el tratamiento de personas con insuficiencia renal, construidos por la anterior administración de la CSS, no están funcionando.
Le cabe responsabilidad a la actual administración de la Caja de poner en funcionamiento estos equipos e insumos para el beneficio de los panameños que padecen de esta enfermedad crónica; no hacerlo o retardar injustificadamente su puesta en marcha sería un crimen.
Existe una injustificada morosidad del actual gobierno para con los panameños que padecen de enfermedades crónicas o degenerativas, ya que se está despidiendo a funcionarios en estas condiciones, pese a que la ley lo prohíbe.
Mientras el Gobierno no cumpla, no dudemos que saldrán a la palestra otros David Ocalagan a luchar por los derechos de los enfermos crónicos.