Magistrados políticos
Redacción
Si bien es cierto que por mandato constitucional la Corte Suprema de Justicia es la encargada de interpretar la ley y ejercer el control de las acciones de la administración pública, no es menos cierto que este órgano del Estado no escapa a los vaivenes de la política.
El reciente fallo de la Sala Tercera de lo Contencioso Administrativo, bajo la ponencia de Benavides, en la que deja sin efecto una multa impuesta por el Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral a la empresa licorera del presidente de la República, es buena prueba de las acciones políticas de los magistrados.
Prestos han estado en pronunciarse sobre hechos y situaciones en las que antes guardaban silencio, tomando en consideración que la correlación de fuerzas y la coyuntura política así lo determinan.
La multa guardaba relación al no pago del salario mínimo a trabajadores como era acreditado por la autoridad administrativa de Trabajo y que definitivamente requería una sanción porque así lo manda el ordenamiento jurídico.
Cierto es que en aras del debido proceso, la empresa sancionada tenía todo el derecho a actuar en defensa de sus intereses, pero lo que llama la atención es que magistrados lerdos en pronunciarse en otros casos de alto perfil, ahora exhiben una celeridad digna de mejor causa.
Ojalá fueran así en procesos en los que no hay grandes apellidos o en los que el pueblo que busca justicia se sienta ante las puertas de ese órgano a esperar que le resuelvan sus casos que allí languidecen y mueren.