Mala fe
Era previsible que el destino procesal de las sumarias iniciadas por Kenia Porcell y sus fiscales contra el expresidente Ricardo Martinelli, por el caso de Riegos de Tonosí, iba a ser el archivo del proceso, ya que en su afán de hacer daño, fallaron al no incorporar la prueba idónea -requisito establecido en la ley- en la investigación al también diputado del Parlacen.
Empero, resulta curioso, por decir lo menos, que luego de que la mayoría de los magistrados concluyeran que no procedía abrir un expediente a Martinelli por falta de dicha prueba, haya quienes opinen que los mismos magistrados debieron subsanar la omisión del Ministerio Público. Tal tesis es contraria a la legalidad procesal y la garantía del debido proceso porque busca dar una ilicitud al agente de instrucción.
¡No, señores! Ha quedado claro que la fiscal Zuleyka Moore erró al enviar a la Corte una información incompleta y que los magistrados actuaron en estricto derecho al archivar el proceso contra Martinelli.
Es un hecho inaudito que el Ministerio Público, posteriormente, envíe la diligencia que pretendían utilizar como prueba idónea contra Martinelli, cuando ya el fallo de los magistrados estaba debidamente fechado, foliado y sustentado, con la absurda pretensión de que el mismo fuera incorporado al expediente.
Más inaudito aún es que los magistrados que quedaron en minoría sugirieran que tal documento debió recibirse como si fuera una ampliación del sumario. ¡Véase semejante barbaridad! porque tal procedimiento no está en la ley.
Pareciera que el “corre corre” procesal de Moore y los magistrados de la minoría tienen que ver con nombramientos que deberá hacer en la Corte Suprema el actual mandatario, Juan Carlos Varela, y más de uno salta por quedar a la vista de este para ser tomado en cuenta, incluso mostrando mala fe e ignorancia del procedimiento.