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Pedaleó hasta cruzar... Los imponentes campos elíseos

Por: Hermano Pablo -

Miércoles 29 de junio del 2011. Ese día el Movistar Team... anunciaba a los medios [de comunicación] el grupo de nueve corredores que... estarían en el Tour [de Francia].

Andrey Amador aparecía en la lista. Para despejar cualquier duda, junto a su nombre había una pequeña bandera de Costa Rica.

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»Con la llegada del gran día, el sábado 2 de julio se dio el inicio del Tour: los primeros 191 kilómetros entre Passage du Gois y Mont des Alouettes.

Pero el bautizo de Amador en el Tour no fue armonioso. Al octavo kilómetro de ruedo se dio una caída masiva de ciclistas. Aunque el tico se salvó de esa, no tuvo la misma suerte doce kilómetros más adelante: En una nueva colisión de pedalistas, Andrey cayó al asfalto junto a decenas de competidores. Su tobillo se llevó la peor parte.

Ni el dolor del momento, [ni] el que lo hacía revolcarse cada noche por aquel tobillo hinchado que más parecía un tamal, hicieron que Andrey abandonara el Tour de Francia.

Pedaleó, pedaleó y pedaleó. En las transmisiones de las grandes cadenas europeas y latinoamericanas se le veía muy poco, excepto en aquella etapa 17 en la que se sumó [a] un grupo de escapados y logró su mejor posición de cualquier jornada, un undécimo lugar.

Así como [al noveno día del Tour] el tico tuvo un momento en el que perdió la voluntad de seguir, también tuvo uno que pudo variarlo todo: El primer día de competencia, cuando se lesionó el tobillo, fue llevado a un hospital y le hicieron un ultrasonido. Por más de tres horas, Andrey y el médico del equipo esperaron al especialista que interpretaría la imagen, pero este nunca apareció. Un día después, le dieron el diagnóstico (un esguince [grado dos]) y la recomendación de no correr. [Pero] el tico, como cuando era adolescente, hizo caso omiso a la instrucción y montó día a día su bicicleta hasta cruzar, el 24 de julio, los imponentes Campos Elíseos.»1

Así como San Pablo, que anima al joven Timoteo a que soporte los sufrimientos como hizo él mismo, también nosotros podemos terminar la carrera, habiéndonos mantenido en la fe.

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