Peligro a la vista
La firma de la paz entre la guerrilla y el gobierno de Colombia sin duda alguna tendrá repercusiones en Panamá, sobre todo porque se sabe que desde hace muchos años los insurgentes han convertido áreas de la frontera común en sitio de operaciones, descanso y logística.
Los guerrilleros prácticamente habían tomado para sí amplios territorios fronterizos sobre los cuales de hecho Panamá perdió su soberanía. No fue sino hasta la llegada del presidente Ricardo Martinelli, a través de su ministro de Seguridad, José Raúl Mulino, que se pudo recuperar un el 24% del territorio panameño en manos de la guerrilla.
Hoy la realidad es otra, pero el reto es el mismo. El actual gobierno tiene el compromiso con todos los panameños de mantener el dominio de la frontera con Colombia, logrado bajo la anterior administración.
Sabido es que la economía de la guerrilla se sustenta en el cultivo de materia prima vegetal para el procesamiento de marihuana y cocaína, el secuestro a empresarios y agricultores, así como al cobro de “impuestos revolucionarios” en las zonas bajo su control.
Tal como dijo un jefe de estamento de seguridad va a ver sujetos que no van a seguir los lineamientos del acuerdo de paz logrado entre el jefe guerrillero “Timochenko” y el presidente Santos; esos mismos sujetos son los que van a allegarse a nuestra frontera a crear problemas y seguir con su vida al margen de la ley.
El gobierno de Juan Carlos Varela debe sacudirse la pereza y estar alerta en el horizonte fronterizo para ver los peligros que se avecinan a nuestros conciudadanos de esa región del país.
Hay que estar preparado para que la frontera con Colombia se mantenga libre de perturbaciones provocadas por insurgentes renegados, pero eso debe hacerse conforme a una estrategia científica y no andar improvisando, para no volver a lo que existía antes del 2009, que Darién era un feudo de la guerrilla, con la diferencia que ahora serían bandas criminales.