Presidentes de rastrojo
Julio César Caicedo Mendieta
Colaborador
Por algunas jugadas mediocres, peligrosas y execrables de los últimos presidentes que hemos tenido, a saber: “El Toro”, “Yeya”, “Muñeco” y “El Loco”, sumado a la primera chambonada trascendental de “Pacha” al reelegir a Eduardo Valdés Escoffery por diez años más en el Tribunal Electoral, podría estar nuestra nación al borde de un descalabro político, más no así económico.
Si estos mandatarios de rastrojo no han notado y nosotros tampoco que el mundo está muy activo e inquieto en políticas transparentes para que haya cambios positivos, estamos muy jodidos. La gente se harta, créanme, y los conflictos sobrevienen luego por estas vainas de los humanos “fartos”. Después de tanta perolata anunciando nuevos impulsos en las instituciones del país, se sale obrando fuera del tiesto.
Ningún funcionario debe mantenerse en un cargo público más de cinco años, porque se postergan soluciones de problemas importantes, porque podrían dedicarse a favorecer a amigos y familiares. Corregidores, representantes, alcaldes, directores de instituciones, rectores, diputados, magistrados ni presidentes deben atornillarse en los puestos… Si la titibúa también canta, con un mismo sonsonete, pero canta y es de Panamá.
Este escándalo (sin las consultas necesarias, más no obligatorias) de la ratificación del tocayo más conspicuo de Eduardo Camacho Castro, por diez años más como magistrado, hace pensar muchas cosas negativas, aunque el requeté designado tenga méritos. ¿Será que aquí más nadie sabe revolver esa paila de guacho? ¿Qué pasó con los abogados con o sin patente de corso?
Pero hay mucho de manigüero en esto y que lo han sufrido muchos mandatarios y funcionarios de alto “turmequé”: La sapería. Muchos asesores han dado al traste con mandatarios. Lo más parecido a estos batracios de cerro son las abuelas encubridoras que, por taparles a los nietos robos de celulares, golpes de tablilla y malcriadeces, los convierten en carne de presidio. Asimismo, los aduladores hicieron con Noriega, hacen con Maduro y con lo que queda de los Castro. “Usted es el que manda, jefe”. “El que tiene el rejo es el que pega, no sea pendejo”. “Dispare y grite que debajo del rabo lleva el hueco, váyase tranquilo y verá que no falla”.