Privatización disimulada
El gobierno ha hecho gala nuevamente de su incapacidad administrativa. El Ejecutivo le ordenó a la Caja de Seguro Social (CSS) recurrir a hospitales privados para cumplir con casi 650 cirugías cardíacas pendientes
La actual administración se la pasó casi un año cuestionando la anterior gestión y paralizó la construcción de la Ciudad Hospitalaria, pero hoy hace aguas con la mora quirúrgica, falta de medicamentos y hacinamiento en la sala de urgencia del Complejo Hospitalario Metropolitano de la CSS.
Hoy frente a la disimulada privatización, la anteriormente beligerante dirigencia médica, guarda silencio cómplice, quizás porque ahora ocupan cargos de dirección en la entidad o porque las clínicas donde laboran, serán las grandes beneficiarias para operar a los asegurados.
Lo rescatable de todo es que los asegurados -que siempre son los que pagan los platos rotos de la burocracia de la CSS- serán operados de una vez por todas, pero no hay que olvidar que el costo millonario de esas intervenciones serán pagadas con los maltrechos fondos de la seguridad social.
Frente a ese panorama se hace impostergable que la construcción de la Ciudad Hospitalaria se complete lo más pronto y la CSS implemente una administración eficiente y que no recurra la excusa de culpar al pasado para esconder sus propias deficiencias