Prostitución

Por: Carlos Acebedo -

De vez en cuando, la Alcaldía de la ciudad capital protagoniza en horas nocturnas, a lo largo de las principales avenidas y en centros de diversión, unos operativos policiales mal llamados de profilaxis social, ya que el término profilaxis se refiere exclusivamente a una acción para evitar la proliferación de enfermedades contagiosas.

Casi siempre, quienes caen en estas redadas son mujeres de nacionalidad extranjera que ofrecen sus servicios sexuales a cambio de dinero, y que al momento de su detención no portan documentación que acredite su nacionalidad y datos de ingreso al país.

¿Por dónde entraron a territorio nacional estas trabajadoras de un oficio tan antiguo como la misma civilización humana? Si lo hicieron cumpliendo con las leyes migratorias, ¿quién mantiene en su poder tal documentación?

En Panamá no es un secreto que siempre ha operado una mafia burdelera encargada de tramitar la llegada de mujeres al país, a quienes se les mantiene en una especie de "secuestro voluntario", reteniéndoles pasaportes y demás papeles para obligarlas al pago de sumas de dinero convenidas, descontadas de sus honorarios.

¿Acaso no es esta una modalidad de esclavitud y tráfico humano en pleno siglo XXI? ¿Cuándo se pronunciarán al respecto las asociaciones femeninas locales y organizaciones de la sociedad civil?

Un número considerable de alternadoras que ejercen la prostitución dejaron en sus países de origen familias, hijos y esposos y vinieron al istmo a "probar suerte" en medio de penurias deslumbradas por el brillo de una moneda estable.

&162;Basta de teatro con la necesidad ajena!

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