Reelección
Entre las modificaciones que propone el Tribunal Electoral está la de no permitir la reelección de diputados, alcaldes, representantes y concejales, podrá tener sus opositores, pero como consecuencia de las correcciones nos parece correcta.
Esta iniciativa tendrá sus adversarios, pero basta ver que el proceso electoral se ha alejado de la realidad democrática y no ha aportado nada al avance institucional del país.
La democracia debe ser autocrítica por lo que, tan pronto concluya el periodo electoral, debe realizarse una revisión del proceso, lo que no se lleva a cabo en la Asamblea de Diputados donde se puede observar poca voluntad política.
Esto ha provocado la pérdida de legitimidad del Órgano Legislativo, ya que quienes hacen los señalamientos son los grupos organizados de la sociedad civil.
Costa Rica, uno de los países más institucionales de la región, ha impedido la reelección inmediata para los cargos escogidos por el voto popular, lo que permite oxigenar cada cuatro años su sistema democrático.
No obstante, favorecen la participación de los expresidentes en los comicios electorales, pasados varios periodos como ha sido el caso de Oscar Arias, quien fue beneficiado por una interpretación de la Corte Suprema.
Podríamos señalar que una de las razones del espectáculo circense al que estamos acostumbrados, en los que destaca la vulgaridad, es debido al bajo nivel cultural de algunos diputados.
Es absurdo que las elecciones de los diputados dependan de lo que reparten y más si son oficialistas, por lo que el actual parlamento no ofrece iniciativas ni debate nacional.
La eliminación de la reelección inmediata de todos los cargos sería una medida de saneamiento político, aunque sabemos que la aprobación de esta iniciativa será sumamente difícil, a menos que la población ejerza suficiente presión.