Responsable

Por: Milcíades Ortíz Catedrático -

Tenía ciertas dudas. Sabemos que muchos panameños son fiesteros y a lo mejor no trabajarían ese día. Pero como soy responsable dispuse primero ir a un taller particular a revisar mi auto. Resulta que debo sacar placa en el mes de noviembre y pagar varias tumbas de parientes fallecidos. Si todo salía bien tendría idea de cómo funcionaría el municipio de la capital ese viernes seis de noviembre. No tuve problemas en el taller y me dijeron que todo estaba funcionando en el municipio. Decidí cumplir con mi deber ese mismo día y salir del compromiso en este mes tan lleno de fiestas. Hice fila para que revisaran mis documentos. La señora dijo que me faltaba una copia. “¿Ud. puede subir escaleras?”, preguntó. Mo me gustó que crean que soy discapacitado. Al decir sí, me envió media cuadra a sacar una fotocopia. Estaba contento porque todo iba rápido. En el taller había conversado sobre que hay panameños que somos responsables y pagamos nuestras obligaciones a tiempo. Entusiasmado llegué con la fotocopia. Nueva revisión y la dama me dice que faltaba otra fotocopia. Me mordía la lengua para no decirle que por qué no lo dijo antes. Fui positivo. Consideré que la nueva caminata la pondría en mi lista de ejercicios. Al fin me dieron un número para pagar y sacar la placa. Estaba feliz hasta que me dijeron que “ahora no tenemos placas, les daremos la otra semana”. Casi grito ¿por qué no las hicieron a tiempo si noviembre es el mes número once del año? No quería amargarme el día y me fui a pagar las tumbas de mis difuntos. Había muchas personas. Eso confirmó que existen panameños buenos paga. La dama que me atendió me pidió la cédula. Insistió en que si era el responsable de esos pagos. Le dije que sí, y no quería mostrarle la cédula. “A Uds. lo que les interesa es que se paguen las tumbas”, dije. Recordé que a cada rato el Municipio señala que hay enorme deuda en ese sentido. La dama me interrogó como si fuera un acusado. Cuando me pidió que le diera los códigos le mostré los documentos y le señalé que los buscara. Luego hubo que esperar una hora porque se fueron a comer. Salí rápido del lugar cuando quince personas gritaban que estaban primero que yo. Me defendía diciendo que me mandaron… ¡qué lío querer pagar a tiempo deudas en este Municipio! (Ahora no permiten que se pague por adelantado).

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