Retribución a las comunidades, no es lo mismo que decir ‘no queremos más hidroeléctricas’
Ni acuerdos, ni que nada... nada ha funcionado para acabar con las protestas del pueblo Ngäbe Buglé en contra de las hidroeléctricas y Barro Blanco, en particular.
En días pasados el Movimiento 10 de Abril denunciaba que el gobierno de Juan Carlos Varela regalaba colchones, estufas y cuanta cosa a los originarios; según con ánimos de aplacar las acciones de protestas en torno al proceso de pruebas y el llenado del embalse Barro Blanco.
Esta práctica ya es conocida por este Gobierno y los hermanos ngäbes y buglés no comen del cuento.
Pongamos en perspectivas acciones concretas que cambiarían la historia y mitigarían las acciones de protestas y enfrentamientos que dañan a propios y terceros.
Por ejemplo, en televisión escuchamos cápsulas informativas sobre la compensación ecológica que hará la ACP por el Canal ampliado, donde se destaca que para esto se talaron 160 hectáreas de bosque y se reforestará el doble.
Es esta una iniciativa factible, ya que hay una acción positiva que está proyectada a futuro...
Otro ejemplo es el proyecto de ley prohijado en la Asamblea Nacional de diputados el pasado mes de octubre de 2015, el cual crea moratorias para hidroeléctricas en la provincia de Chiriquí y que entre otras disposiciones busca retribución para las comunidades.
Retribución a las comunidades no es lo mismo que decir "no queremos más hidroeléctricas".
¡Ojo! Barro Blanco es la consecuencia de todo lo que se debe corregir, en materia de concesiones hidroeléctricas.
Al respecto, en reciente gira a diversas hidroeléctricas en la provincia de Chiriquí, realizada por diputados convocados por su colega Athenas Athanasiadis, se conoció el verdadero clamor de ambientalistas, autoridades y personas de las comunidades aledañas a los proyectos hidroeléctricos.
Muchos coinciden en que es necesario que exista una retribución a las comunidades, que se implemente una verdadera responsabilidad social empresarial y que se cumpla con un plan de reforestación. A esto, ¿quién se podría oponer?
La palabra "hidroeléctrica" es sinónimo de destrucción para los originarios en la comarca Ngäbe Buglé, pero la aceptación de este tipo de proyectos tendría otra cara hoy en día, si se les garantiza que un porcentaje de las ganancias de las hidroeléctricas será destinado para el desarrollo de obras comunitarias como escuelas, agua potable, calles, luz eléctrica y mucho más.
Es increíble como personas en Chiriquí viven a solo metros de una hidroeléctrica y no cuentan con el fluido en sus humildes casas. ¿Es esto justo?
A la fecha hay unas 19 concesiones en trámite para la generación hidroeléctrica en la provincia de Chiriquí.
Como si fuera poco, revisando la página web de ASEP, se encuentra que hay 24 concesiones hidroeléctricas en la provincia de Chiriquí con estatus de diseño y/o construcción en estos momentos.
Algunas de estas, por no decir la mayoría, estarán iniciando operaciones durante los próximos meses de este año 2016.
Y eso que solo se han mencionado las concesiones en territorio chiricano, sin contar las establecidas en el resto del país.
Por esto es necesario una moratoria para las hidroeléctricas, para que se revisen si están entregando un plan de manejo de cuencas, sean supervisadas y promuevan la educación ambiental y la protección de los ecosistemas.
Lo dejo hasta aquí y aún falta ahondar en los poderes económicos que sostienen al gran negocio de las hidroeléctricas.