Rostros
Son ciento dieciséis rostros que me miraban fijamente. Mi corazón se apretó de dolor al reconocer a varios de ellos. Uno fue compañero en el Instituto Nacional...
Milcíades Ortiz
Son ciento dieciséis rostros que me miraban fijamente. Mi corazón se apretó de dolor al reconocer a varios de ellos. Uno fue compañero en el Instituto Nacional... Pensar que esos rostros no existen desde hace muchos años. Ahora estaban allí para que todos los vieran. Pensé en la vida que no terminaron de vivir. En sus parientes y amigos, quienes todavía sufren sus ausencias. Estaba frente a un enorme tablero en lo que fue la casa principal del último dictador. Los conductores miraban curiosos esa tarde y luego aceleraban para llegar a sus casas.
Al lado de los nombres y fechas de sus asesinatos, está un proyecto de plaza monumental. No importa lo que se pretenda hacer. Por más de veinte años he pedido un reconocimiento para aquellos que perdieron la vida en ese cruel periodo de nuestra historia. "Está prohibido olvidar" es una frase que como lamento sale de mis escritos. Muchos de los cuerpos de esas víctimas tienen destino desconocido. Otros, metidos en sacos, esperan una investigación de expertos extranjeros para que los identifiquen. Siempre recuerdo a familiares de ellos que confesaron que solamente querían una tumba donde llevarles flores.
Algunos no deseaban que se conocieran sus reclamos por miedo a represalias... porque los asesinos están vivos y nunca recibieron castigo. Esa lujosa vivienda vandalizada por años fue un monumento a la maldad que sufrió este país. Ni veinte ni cien años serán suficiente castigo para el dictador que provocó la invasión norteamericana. Días atrás, una persona me aseguró que no le decomisaron todos los millones mal habidos al dictador. El pueblo panameño es "alegre y confiado" y tiene "memoria de mosquito". No es justo que demos la espalda a esa barbarie de los militares. Muchas víctimas de la dictadura sufrieron horribles torturas...
¿Dónde está el cuerpo del padre Gallegos?, ¿dónde está la cabeza del doctor Hugo Spadafora? son solo dos misterios que mantienen las heridas abiertas. Menos mal que luego de casi un cuarto de siglo hubo un gobierno que se atrevió a demoler la casona y proponer un monumento a esos patriotas.