Saber

Por: Milcíades Ortiz Catedrático -

Al realizar mi investigación sociológica sobre la brujería en Panamá, a través de anuncios de periódicos, me quedaron una serie de hechos y situaciones por saber. Hago constar que se actuó como científico social y periodista. Respeto la libertad de expresión. Creó que el último juez en los asuntos de comunicación es el público. Me gustaría saber cuál es la situación legal de estos personajes. Recuerden que tenemos leyes que impiden ciertos trabajos a los extranjeros, como la buhonería. En otros como el periodismo, hay que obtener una reválida de sus estudios en el país de origen. Gremios de profesionales son vigilantes para que no se violen las disposiciones legales sobre el ejercicio de los oficios. Recuerden que somos un país de leyes… (¿?). Llama la atención que ahora no se ocultan estas actividades. Tengo memoria de hace por lo menos sesenta años atrás sobre esto. Era un “secreto” eso de “echarse las cartas” y las sesiones de brujería. Aceptar haberse hecho uno de estos trabajos era imposible en esa época. Revisando las ofertas de servicios de estos personajes, resalta que algunos ofrecen acciones que solo deben hacer los médicos, psiquiatras y psicólogos. Si ocurrieran problemas médicos por un tratamiento, se podría acudir a la Acodeco o el sindicato tal. Se nota la influencia extranjera tanto en nombres, fotos y dibujos, como algunos de sus trabajos. Eso de conseguir entierros y huacas no es común en Panamá. Además, es un delito… He sabido de casos de violaciones y actos contra el pudor cometidos por ciertos brujos. Lo mismo que estafas de cantidades altas de dineros logrados con engaños y mala fe. Aunque sean los menos, hay que señalar estos hechos negativos. Hay quienes dicen que allá Ud. con sus pensamientos de brujería. La brujería no es nueva. Desde que el hombre bajó de los árboles y se preocupó por “el más allá” aparecieron estos eventos. Hay políticos panameños que la han o la usan actualmente. Conozco unos casos que me confiaron como periodista. A algunos les han resultado los trabajos y a otros no. En el mundo hay ejemplos de líderes que la usaban casi siempre para el mal. En Panamá es frecuente que en una charla bochinchosa entre “amigas” alguien diga que fulana de tal… “¡es una bruja!”.

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