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Sin embargo, difundo rumores maliciosos

Por: Redacción -

Hay diferentes clases de bochinchosos. Está el que ralata todo lo que escucha y ve exactamente igual a como se lo dijeron o sucedió. Por otro lado, está el que cuenta los bochinches dándose licencia para exagerar en los detalles más escabrosos, para darle más "sabor" al cuento.

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Y están los que sin la menor vergüenza interpretan lo que ven y escuchan de la peor forma que se les ocurre, inventando cosas que no son, recreando eventos de la forma más descabellada, ficticia, increíble y maliciosa.

Y todo con un fin: el de dañar la reputación de un vecino o compañero o compañera de trabajo.

Hay personas talentosas para el bochinche malicioso. Son capaces de tomar una escena en la que un compañero o compañera de trabajo están comiendo juntos en la hora de almuerzo, y convertirlo en un cuadro apasionado de amantes que se toman las manos, se besan y se acarician por debajo de la mesa.

La mayoría de los bochinchosos tiene un grupo selecto de amistades a los que confía sus delirios, pero los más maliciosos no discriminan ni sobre quién lanzan el veneno ni quién lo recibe.

Con la errónea y torcida percepción, de que todo el mundo disfruta de escuchar lo que escupe sobre el resto de las personas, se sientan junto a compañeros que apenas conocen para despotricar contra sus "enemigos" en el trabajo. Como si así fueran a ganar amistades.

A la gente decente no le interesa escuchar mal de nadie. Están muy preocupados por cosas realmente importantes como para hacerle caso a los rumores infundados y maliciosos.

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