¿SIRVEN?
El niño molesto le mostró a su padre una hoja con un fracaso y dijo: "por tu culpa me fracasaron en la escuela. ¡Hiciste mal la tarea!". Este es uno de los numerosos chistes que señalan que muchas veces las tareas escolares las hacen los padres y no los estudiantes. Panamá no escapa a esta realidad. Se conocen hace tiempo las angustias de padres buscando información para hacerles las tareas a sus hijos. No crean que solo ocurre con pequeños. Hay casos donde el estudiante... ¡es universitario!.
Expertos en educación tienen rato de señalar lo poco efectiva que son muchas tareas que los alumnos deben realizar en casa. Recientemente en EE.UU. volvió la discusión del asunto que llegó a ser noticia mundial. Entre los aspectos negativos se mencionan que disminuye el tiempo de los niños para jugar y hacer las actividades de su edad. Así el muchacho se relajaría de sus horas de aprendizaje y podría tener más oportunidad para relacionarse con la familia. Hasta llegaron a calificar las tareas como "sofocantes", sin mayor efecto en el rendimiento escolar.
Los que defienden las tareas afirman que ellas ayudan a que los alumnos se acostumbren a que pueden aprender fuera de las aulas y durante toda la vida. Otros indican que para que sean positivas, las tareas deben ser cortas y sencillas. Esta situación se conoce en Panamá, pero las autoridades educativas no le han dado mayor importancia. Al fracasar la jornada extendida no se pudieron hacer las tareas en las mismas aulas. Muchos estudiantes se las ingenian para burlarse de las tareas. Lo más sencillo es pedirle a otros (padres) que se las hagan.
Con los adelantos tecnológicos es fácil que un compañero la haga y se las envíe a los demás por alguna de las redes sociales. No crea que este engaño ocurre solo en la primaria y media, también se da en las universidades. Causa risa las visitas al "rincón de los vagos" en Internet donde hay textos de todos los tipos. En cuarenta y tres años de docente universitario ví engaños en investigaciones y trabajos para mejorar la enseñanza. Una vez descubrí un negociado. Alumnos pagaban por trabajos que hacían otros compañeros. Yo los fracasé, pero alguien podrá considerarlos un futuro "emprendedor".