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Por: Milcíades Ortiz Catedrático -

La secretaria de la Facultad se me acercó nerviosa. Dijo que en el segundo piso estaban reunidos “los otros” y que había que impedirlo. Me sonreí y le pedí que les enviara café y empanaditas. Abrió la boca de asombro. Le expliqué que hace meses eran otros profesores y yo los que nos reuníamos allí, para hablar mal de la administración de la Facultad. Seguía sin entender mis palabras. No quedó convencida cuando le expliqué que ahora era decano de toda la facultad, incluyendo de los que no estaban de acuerdo conmigo… Semanas después tuve que cambiar de secretaria porque no podía funcionar con mentalidad democrática. Tenía miedo que ocurrieran incidentes que afectaran su administración. El nuevo secretario sabía de manejo político con diferentes grupos. Le advertí que todos los profesores y alumnos tenían los mismos derechos para usar instalaciones de la facultad. Meses después “los otros” decidieron hacer una actividad un sábado. Señalaron que era académica y no política, aunque favorecería su imagen. Indiqué al secretario que diera todo el respaldo a tal acto. Pero no quedé convencido. Llegué temprano ese sábado… y no había nadie para permitir la actividad. Me reclamaron los afectados. Al llegar tarde el secretario dijo que se había demorado por varias razones. Molesto lo obligué a tomar un mes de vacaciones adelantadas. Recuerdo que una pariente quería un visto bueno de la institución para unos documentos. Nombré una comisión y les advertí que actuaran olvidándose que era mi familiar… Negaron su petición. Nunca se me ocurrió nombrar a parientes… Cuando tomaba una decisión pensaba que fuera positiva para toda la facultad. Eso no gustó a personas que me apoyaron. Mi experiencia fue relativamente pequeña, comparada con el funcionamiento de un gobierno. Es costumbre que el presidente gobierne a favor de los suyos y pague favores políticos. Piensan que evitarán que la oposición tome terreno. En estos veinticinco años de la nueva democracia, en todas las elecciones se ha dado el cambio de partidos. Un presidente sube con mucho apoyo popular y luego se va desgastando. A lo mejor esto sucede porque no gobernaron para todos…

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