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Un modelo energético insostenible

Por: Elisinio González G. -

Este año nos encuentra en medio de un debate mundial acerca del uso o no de la energía nuclear, lanzado al centro de la escena mediática internacional a raíz del incidente en los reactores de Fukushima, luego del terremoto y posterior "tsunami". Un debate postergado desde el accidente de Chernobyl, que está por cumplir ya 25 años y que los grandes intereses pronucleares habían logrado disolver de la memoria colectiva.

Sin embargo, el debate va más allá de la energía nuclear, y debe centrarse en el modelo energético que hemos venido sosteniendo durante los últimos siglos. Un modelo que nos permitió un desarrollo tan "meteórico" como lo ha sido el deterioro del medioambiente.

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Ahora una parte de la humanidad se ve atrapada entre la espada y la pared, en la disyuntiva de mantener un estilo de vida a costa de su propio futuro o desacelerar el crecimiento dándonos la opción de adaptarnos a una nueva realidad.

Las víctimas directas de Fukushima y las de Chernobyl son personas que se encontraban en el lugar y momento más desafortunado. Pero las víctimas de una matriz energética basada en las energías sucias seremos todos nosotros.

Los gobernantes, en su gran mayoría, rinden pleitesía a poderosas multinacionales y se someten a sus designios. En muchos casos ocupan puestos destacados en la propia empresa a cambio de un respaldo preelectoral y sumas millonarias de por medio.

Son unas pocas multinacionales las que manejan el destino del mundo, las que deciden sobre nuestro futuro tal y como hemos visto con espanto en alguna película de ciencia ficción. Y sus objetivos principales son acumular poder y acrecentar sus ganancias económicas.

Un mundo mejor es un mundo sin multinacionales depredadoras, sin energías sucias, sin consumismo. Un mundo, además, más justo y solidario donde todos podamos tener una vida digna. Para lograrlo debemos trabajar mucho en la educación y sensibilización ambiental. Y luchar para cambiar el sistema, ya que en este capitalismo, por su propia naturaleza, estos objetivos son de imposible cumplimiento.

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