Una detención injusta

El hecho de haber firmado un contrato debidamente autorizado por el Consejo de Gabinete no lo hace a uno garante o responsable de los inconvenientes o resultados negativos que la ejecución del mismo pueda generarle al Estado.

Por: Por Ebrahim Asvat -

Opinión de Ebrahim Asvat sobre arresto del exministro, José Raúl Mulino. Panamá Título_ Una detención injusta Columna: La Bitácora Autor: Ebrahim Asvat 27 de octubre de 2015 El detenido no es santo de devoción de muchos. En lo que a mí respecta me ha faltado el respeto en público y en privado en reiteradas ocasiones. Pero lejos de cualquier elemento de simpatía o antipatía salgo en su defensa por un compromiso con la justicia. El hecho de haber firmado un contrato debidamente autorizado por el Consejo de Gabinete no lo hace a uno garante o responsable de los inconvenientes o resultados negativos que la ejecución del mismo pueda generarle al Estado. Aquí en este caso se ha estructurado una mentira alegando que el problema de los radares es que no sirven. Y esa patética y desfachatada opinión surge del Servicio Aeronaval y sus más altos personeros. Esos que por dos años han estado involucrados directamente con la implementación del contrato y a sucesión de gobierno han sostenido una tesis contraria con el único afán de caer bien y entrar en sintonía con los nuevos personeros. Y que hay de la responsabilidad por omisión de la alta dirigencia del SENAN. A cuantos se les ha llamado a declarar. Porque se mantienen cómodos en sus cargos sin ningún tipo de responsabilidad. Hasta podría sospecharse si la ausencia de un sistema de radares coadyuva a la delincuencia internacional a encontrar refugio seguro en nuestras aguas territoriales. Fuera de los elementos de posible corrupción de funcionarios públicos (caso que se lleva en Italia y no en Panamá) quisiera saber si lo que se cuestiona es la solvencia técnica de una de las dos empresas más grandes en la fabricación de radares y utilizada por guardacostas y fuerzas navales y aéreas alrededor del mundo. En todas partes funciona menos en Panamá. Es como decir que los carros Toyota no son buenos en Panamá por ser muy sofisticados o por ser incapaces de divisar los conejos pintaos que a veces cruzan las carreteras panameñas y son animales en vías de extinción. Tesis análoga la he escuchado en reiterada ocasiones por personeros del Ministerio de Seguridad para desestimar la capacidad técnica de los radares. Cualquier persona con dos dedos de frente sabe que un sistema de radares es parte de un plan de vigilancia que comprende varios elementos. Solas no son útiles sin una capacidad de reacción oportuna de las fuerzas de seguridad. O un componente aéreo y naval. Sin helicópteros, aviones, lanchas y patrulleras, los radares solos no resuelven nada. Igualmente sin canales de comunicación o adecuación apropiada de los radares. Pero no es mi interés hablar sobre el mal manejo gubernamental de estos casos con las empresas y autoridades italianas que a la postre le costará al país millones de dólares por ineptitud, incompetencia y afán revanchista de algunos personeros del actual gobierno. Yo siempre he aprendido a enfrentar los problemas y solucionarlos no a cubrirme con ellos para ganar simpatías. Luche por la nulidad de un contrato arbitral que le costaría al Estado millones de dólares. Denuncié un juego turbio en una licitación aeroportuaria que al enderezarse le contribuyo 165 millones de dólares al Estado. Denuncié la venta de un parque en plena cinta costera e involucre a varios personeros del Estado para que se detuviera. Creo tener suficiente autoridad para denunciar esta injusticia que se comete hoy en día. Si Mulino es corrupto deben existir suficientes indicios que así lo establezcan. Investiguen sus cuentas bancarias, su nivel de vida, hagan todos los interrogatorios que deseen para despejar sus dudas y si existiese suficiente causa para detenerlo entonces que así sea. Lo que me parece inaceptable es que se le retenga en la cárcel a una persona por miedo a los medios y la opinión pública, por si las moscas o por ganar protagonismo. Los alemanes tienes una palabra que describe muy bien esa sensación de los participantes en redes sociales cuando comentan sobre este hecho: Schadenfreude “El sentimiento de alegría por el sufrimiento o la infelicidad de otro” Yo me rehúso a ser uno de esos. Hace unos veinticinco años atrás un amigo personal a quien le tuve mucha estima y respeto me obsequio antes de morir un cuadro con el siguiente pensamiento del pensador suizo Enrique Federico Amiel. Que el mundo piense de mí lo que quiera. Ese es asunto de ellos. Si me han de juzgar, bien o mal, es su derecho. Mi deber es actuar con rectitud... como si la vida fuera justa, como si la Patria fuera agradecida, como si el porvenir nos debiera la victoria, como si los hombres fueran buenos... No me desprendo en mí accionar de ese espíritu.

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