Vigilancia
La Palabra de Dios nos advierte que es muy importante no desfallecer ni por desánimo ni por sobreconfianza: “Pero el que persevere hasta el fin, ese se salvará” (Mateo24, 13). Aquí vemos cómo Jesús nos anima a no desfallecer ante la prueba, sino que es indispensable perseverar para obtener la salvación. Y no una perseverancia momentánea, sino hasta el final. Pero ahora veamos algunos pasajes que nos hablan de que no debemos confiarnos y pecar de presunción al pensar que ya estamos salvos.
“Así pues, el que crea estar en pie, mire no caiga” (1Corintios10, 12).
“…trabajen con temor y temblor por su salvación” (Filipense2, 12).
San Pablo, en estas dos cartas, nos advierte del peligro de confiarnos demasiado y de creernos muy fuertes o incapaces de retroceder en el camino. La Carta a los Filipenses es aún más clara al decirnos que nuestra actitud ante nuestra salvación debe ser trabajar con temor y temblor, es decir, estar siempre atentos. San Pablo utilizando el ejemplo de la competencia deportiva, nos exhorta al sacrificio por la corona definitiva (la salvación) a la que todos aspiramos. Y lo más importante, afirma que no se descuida no vaya ser que el mismo quede descalificado… “¿No saben que en las carreras del estadio todos corren, mas uno solo recibe el premio? ¡Corran de manera que lo consigan! Los atletas se privan de todo, y eso ¡por una corona corruptible!; nosotros, en cambio, por una incorruptible. Así pues, yo corro, no como a la ventura, y ejerzo el pugilato, no como dando golpes en el vacío, sino que golpeo mi cuerpo y lo esclavizo; no sea que, habiendo proclamado a los demás, resulte yo mismo descalificado” (1Corintios 9,24-27).