Sepelio de universitaria

“Nada me la devolverá”, decía entre lágrimas la madre de la asesinada universitaria Jorlem Enith Miller Hernández, mientras le daban cristiana sepultura ayer en Toabré, Penonomé.

Elena Valdez / Crítica

“Nada me la devolverá”, decía entre lágrimas la madre de la asesinada universitaria Jorlem Enith Miller Hernández, mientras le daban cristiana sepultura ayer en Toabré, Penonomé.

La misa duró cerca de dos horas; luego salieron en caminata al cementerio, guiados por una gran cruz blanca y una fotografía de Jorlem; seguido de ramos y ofrendas florales, más atrás el ataúd cargado por varios hombres del pueblo y muy pegadas la madre y la abuela de la jovencita, casi ya sin fuerzas para llegar al cementerio y darle la cristiana sepultura.

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