Destruyen 8 hectáreas de coca en Darién

Ocho hectáreas con 54,500 plantas de coca sembradas; así como 19,000 plantones, un laboratorio para la extracción de narcóticos y un campamento de descanso fueron detectados por

Carlos A. Rodríguez/Crítica /

Ocho hectáreas con 54,500 plantas de coca sembradas; así como 19,000 plantones, un laboratorio para la extracción de narcóticos y un campamento de descanso fueron detectados por el Servicio Nacional de Fronteras (Senafront) en medio de la selva de Darién, a 14 kilómetros del poblado de Madugandí y a 3 kilómetros de la frontera con Colombia.

Lo que es considerado el mayor sembradío de coca hallado en nuestro país dejó al descubierto la expansión del Frente 57 de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia en la región.

La ubicación de la denominada “Hacienda de la cocaína” se dio a menos de un mes y medio de la destrucción de 4,500 plantones de coca en Guna Yala.

Operación

El hallazgo se dio por medio de un sobrevuelo realizado el miércoles 17 de julio por un helicóptero del Servicio Nacional Aeronaval (Senan), que detectó una choza en medio del citado lugar, informó el director del Senafront, Frank Ábrego.

Se realizó una infiltración desde el aire en el área, descubriendo el sembradío, luego los campamentos y el laboratorio dedicado al procesamiento, hasta llegar a la pasta básica de cocaína.

“Al momento de realizar la operación encontramos ocho sujetos que se encontraban en el sitio en proceso de cosecha, y se dieron a la fuga hacia la montaña, pero primero realizaron varias detonaciones en contra de los del Senafront”, destacó Ábrego.

En el operativo una unidad de Senafront recibió un impacto en el casco, al parecer de escopeta calibre 22, pero afortunadamente resultó ileso.

Destrucción

“Se dio con la erradicación de las 54 mil plantas de cocaína ya sembradas y los 19 mil plantones. Cada hectárea producía siete kilos, por lo que en total presumimos que registraba un aproximado de 56 kilos en cada cosecha de coca en el lugar”, manifestó el director de Senafront.

El lugar, al parecer, tenía aproximadamente 8 años de operar en medio de la selva.

Las plantas fueron arrancadas del suelo y consumidas por la enorme llamarada.

Participación de panameños

El ministro de Seguridad, José Raúl Mulino, no descartó la participación de panameños en la actividad ilícita, aunque las personas que se encontraban en el sitio tenían orígenes colombianos por su cercanía a la frontera.

El alto funcionario destacó que para realizar la actividad ilícita se utilizaban mulas y caballos, ya que para un ser humano transportar un tanque lleno de químicos es muy difícil.

Campamentos

Arroz y lentejas que estaban preparando los narcotraficantes fueron dejados abandonados en el fogón al momento de la llegada de las unidades del Senafront.

Fueron cuatro campamentos divididos para damas y caballeros, y un cuarto independiente supuestamente del encargado del grupo.

Se ubicó ropa, zapatillas, artículos personales de aseo, utensilios de cocina, medicina, comida y una planta eléctrica.

El piso era de madera con polifones y almohadas, además de mosquitero. A pocos metros de uno de los campamentos se ubicó un pequeño sembradío de cocaína y varias plantas de marihuana, al parecer para el consumo.

En la entrada del campamento de descanso se encontraban sembradas flores de adorno, dándole un toque femenino al rústico lugar.

Dos burros se encontraban amarrados a pocos metros del laboratorio, además de dos gallinas y una perra llamada Cocaína.

Laboratorio

Un riachuelo con aguas cristalinas separaba el lugar de descanso del laboratorio, que se encontraba oculto entre densos árboles.

Dentro del complejo se ubicaron dos máquinas de cortar grama, utilizadas para destruir la hoja de coca recién cosechada.

Se ubicaron más de doce tanques con ácido sulfúrico, químico usado para sacar en la primera fase la pasta de coca. También se encontró una moledora artesanal, empleada para destruir la hoja y así sacar el narcótico.

Las Farc y su ‘vacuna’

Todo indica que la modalidad utilizada por la organización de las Farc es la denominada “vacuna”, ya que ellos mismos ubican el lugar propicio para siembra y dan las semillas y equipo utilizado para el procesamiento de la pasta de cocaína a las campesinos, con el fin de que se dediquen a la actividad ilícita.

Luego de que todo el proceso finalice, los altos mandos de las Farc negocian con los narcotraficantes, luego de conocer que un cargamento de droga ha sido comprado, para después cobrar sus impuestos o denominada vacuna, para brindarles, según el grupo delictivo, ruta, transporte y sobre todo seguridad para el envío.

Por medio de esa modalidad, la guerrilla recibe grandes ingresos. El caso se encuentra en manos de la Fiscalía Primera de Drogas.

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