Panamá ya sufre el "gota a gota": mafias cobran con sicariato
Panamá ya sufre las consecuencias del "gota a gota". Una pareja sin antecedentes fue ejecutada en Villa Lucre. Las mafias de la usura criminal cobran con sangre en las calles.
Panamá- El fantasma de las mafias de la extorsión financiera ha dejado de ser un problema exclusivo de otras fronteras para instalarse con fuerza en el territorio nacional. Prueba de ello es que el doble crimen de una pareja perpetrado en Villa Lucre ha dado un giro drástico tras las declaraciones del director de la Policía Nacional, Jaime Fernández, quien vinculó de forma directa el violento ataque con el peligroso sistema de cobro de los préstamos ilegales conocido como 'gota a gota'.
Este sangriento atentado, perpetrado con armas de fuego a plena luz del día y frente a decenas de transeúntes, expone la ferocidad con la que operan estas redes delictivas en las calles cuando los deudores no logran cubrir los intereses exigidos por los usureros.
El brutal ataque, registrado el pasado martes 25 de agosto cerca de la estación del Metro de Panamá, cobró la vida de Luis Enrique Bonilla Santo, de 32 años, quien murió acribillado dentro de su vehículo, y de Julissa Esther Guerra Lorenzo, de 37 años, quien falleció posteriormente en un centro médico tras ser trasladada de urgencia en una patrulla policial.
Lo que más alarma a los peritos de Criminalística y del Ministerio Público es que ninguna de las víctimas mantenía un prontuario policivo, lo que refuerza la hipótesis de una deuda impagable con cobradores delictivos.
¿Qué es el "gota a gota" y dónde surgió este modelo mafioso?
El sistema de préstamos informal conocido como "gota a gota" (o paga diario) opera completamente al margen del sistema bancario regulado y surgió originalmente en la década de los 90 en la ciudad de Medellín, Colombia.
Esta estructura criminal nació en los mercados populares como un mecanismo de las mafias locales para blanquear dinero de actividades ilícitas. Su nombre proviene de la asfixiante mecánica de cobro: cuotas de dinero muy pequeñas que se recogen diariamente, drenando los ingresos de la víctima "gota a gota" hasta exprimirla por completo.
Los prestamistas ofrecen sumas de dinero de forma inmediata, sin trámites ni revisión de historial crediticio, pero imponen tasas de interés leoninas que van desde el 20% hasta el 50% mensual. Al tratarse de un negocio subterráneo, los delincuentes no utilizan contratos legales, sino que emplean la intimidación, el robo, las amenazas de muerte y el sicariato directo como herramientas de cobro coactivo. Con los años, este lucrativo modelo transmutó en franquicias transnacionales exportadas con éxito por redes criminales a toda América Latina, incluyendo ahora a Panamá.
Un historial de luto: El trágico antecedente de Colombia
El peligro de caer en las redes de estas organizaciones de usureros informales arrastra un historial de luto internacional de extrema crueldad. Aunue ya han pasado poco más de 7 años, el caso de Jessy Paola Moreno Cruz, una madre soltera de 32 años que, acosada y amenazada de muerte por los cobradores de este sistema ilegal, tomó la trágica decisión de lanzarse al vacío desde un puente de más de 100 metros en Ibagué, Colombia, junto a su hijo de 10 años. El hecho conmocionó al mundo debido a que policías y socorristas intentaron disuadirla en un momento desesperante mientras el menor le imploraba que no lo hiciera.
Las investigaciones de las autoridades suramericanas confirmaron en su momento que la mujer estaba sumergida en deudas del esquema "gota a gota" y que los prestamistas la intimidaban constantemente con hacerle daño a su familia.
Mientras que en Suramérica la presión psicológica empujó a una madre al suicidio, en el escenario local de 2026 los sicarios optan por las ejecuciones directas con pistolas automáticas, dejando claro que esta modalidad importada es una de las mayores amenazas para la paz ciudadana si no se le frena a tiempo.
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