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Perro muerto movilizó equipo policial, forense e investigativo

Perro muerto movilizó equipo policial, forense e investigativo

Por: Carlos A. Rodríguez Crítica -

Lo que inicialmente se presumía que era un cuerpo de un ser humano envuelto en una sábana a orillas de la carretera, específicamente debajo del Puente de Las Américas, con dirección hacia la comunidad Veracruz, resultó ser el cadáver de un perro, en estado de putrefacción.

Eran aproximadamente las 9:00 de la mañana de ayer miércoles cuando los efectivos policiales fueron alertados por medio de una llamada telefónica sobre el hallazgo de lo que podría ser el cuerpo de un ser humano, envuelto.

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Los policías del poblado Veracruz se acercaron y confirmaron la existencia del cuerpo que parecía, desde lejos, un bulto a pocos metros de la carretera, del cual salía un fuerte y nauseabundo olor. Los conductores con sus acompañantes quedaban impactados por la escena, apoyados con sus teléfonos celulares, mientras el policía les manifestaba que aceleraran.

De inmediato, se procedió a cerrar un carril de la carretera; los policías instalaron conos, además de la cinta amarilla de “No pase”, y, posteriormente, empezaron a llegar los periodistas y reporteros gráficos.

Ya en redes sociales se informaba sobre la presencia del ejecutado, hasta ese momento. Los comentarios que reinaban en la zona, abrazada por el caliente sol de verano, era que se observaba, al parecer, la espalda de un hombre.

Una hora después se presentaron los funcionarios de Criminalística del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses (Imelcf), quienes con carpeta en mano y varias reuniones de coordinación para realizar el levantamiento del cuerpo, procedieron a ponerse la indumentaria de color blanco que los cubría de pies a cabeza. Estos buscaron la comodidad de coordinar todo a la sombra de la estructura de hierro del histórico puente.

El médico forense se acercó a la zona, coordinando la realización de la diligencia con los investigadores de la Sección de Homicidio/Femicidio del Ministerio Público, además de los investigadores de la División de Homicidio de la Dirección de Investigación Judicial (DIJ) y del Servicio Nacional Aeronaval (Senan). Entre todos sumaban más de 40 personas. Entre ellos se escuchaba con seguridad que se trataba de un hombre muerto.

El protocolo judicial era seguido a pie y letra. Inclusive, por orden de los superiores, los policías procedieron a reinstalar a más de 100 metros la cinta amarilla de “No Pase”, para que los representantes de los medios no obtuvieran imágenes de lo que acontecía. Los uniformados de la Policía Nacional le solicitaban el nombre a los periodistas para registrarlos. A los pocos minutos, el vehículo 4x4 fue estacionado a orillas de la vía obstruyendo la vista de los lentes de los camarógrafos y reporteros gráficos quienes se movilizaron para buscar mejor ángulo. No conformes, otro auto doble cabina fue estacionado. La puerta trasera del auto fúnebre fue abierta, la bandeja de metal fue bajada por un funcionario público y puesta a poco metros del bulto.

A las 12:40 del mediodía la risa se sobrepuso al enojo que se observaba en el rostro de los perito del Imelcf, que salían a toda velocidad del rastrojo al confirmar que lo que estaba envuelto en sábanas de color beige y bolsa negra, no era un ser humano, sino un perro en avanzado estado de descomposición. Los peritos se quitaron a toda velocidad la indumentaria blanca de protección de la escena, y, principalmente, para evitar que el olor a muerte se le pegara.

Los funcionarios, con la ayuda de los policías, procedieron a recoger los conos y las cinta amarillas. Otros abordaron los autos 4x4 y se retiraron del sitio sin dar explicaciones de lo acontecido.

Al abrirse la escena de lo que antes era un crimen, quedó el bulto a pocos metros de la carretera, para ser consumido por los agentes naturales que ayudan a la rápida descomposición.

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