El Vidajena

Por: Redacción -

El pacierazo Adonai siempre fue un man picaflor. No había rosas, jazmines, orquídeas, jacintos, gardenias, etc., que no deshojara. Cuando el buaycito se adentraba por algún barrio de la ciudad, de inmediato las doñitas con bellas hijas en edad casadera, las encerraban en el chantin para que no fueran a perder la reputación a manos de ese infame burlador de señoritas

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