Deportes - 22/9/26 - 12:00 AM

Alpinista panameño Edward Balladares logra hazaña de escalar el Volcán Chimborazo

Por: Redacción Crítica -

Por las montañas más emblemáticas de Ecuador, el veragüense Edward Balladares escribió una nueva página para el montañismo panameño al convertirse en el tercer panameño, según registros publicados en medios digitales, en registrar una cumbre en el volcán Chimborazo, considerado el punto de la Tierra más cercano al Sol medido desde el centro del planeta.

Lo que comenzó como una exigente expedición de alta montaña terminó convirtiéndose en un logro histórico para este alpinista panameño, quien recientemente completó una travesía que incluyó la ascensión de cuatro importantes cumbres ecuatorianas, enfrentando condiciones extremas de altura, bajas temperaturas y terrenos volcánicos.

La aventura inició con el ascenso al Rucu Pichincha, una montaña de más de 4,696 metros sobre el nivel del mar. Posteriormente, Balladares alcanzó la cima de las Ilinizas Norte, con 5,126 metros, y luego coronó el volcán Cotopaxi, una de las montañas más emblemáticas de Ecuador, con 5,897 metros de altura.

La expedición culminó en el volcán Chimborazo, de 6,268 metros, donde el montañista panameño logró una hazaña que pocos compatriotas han alcanzado.

Una meta continental

Para Balladares, la expedición en Ecuador forma parte de un proyecto mucho más ambicioso.

"El motivo que me llevó a realizar esta expedición es que quiero convertirme en el primer panameño en conquistar las principales cumbres de América", explicó.

El veragüense detalló que lleva tres años practicando montañismo de alta montaña y que esta no ha sido su primera experiencia internacional.

El desafío del Chimborazo

La expedición estuvo integrada por cuatro alpinistas: el estadounidense Scott Dalinger, los colombianos Anderson Felipe Flórez Zapata y Alejo Rojas Prieto, además de Balladares.

Los cuatro ascendieron juntos las primeras montañas, pero el Chimborazo representó una prueba mucho más exigente.

"Ascendimos todos juntos las cuatro montañas, pero solo yo llegué a la cumbre del Chimborazo", relató.

El ataque final comenzó a la medianoche desde un campamento ubicado a aproximadamente 5,300 metros de altura.

Fe, familia y preparación

Balladares asegura que la fortaleza mental fue una de las claves para completar la expedición.

"Cuando llegaba a cada una de las montañas, lo primero que hacía era agradecerle a Dios por darme la fuerza, la fortaleza del corazón y de los pulmones para alcanzar estas cumbres", expresó.

Añadió que durante toda la travesía mantuvo su objetivo claro.

"Nunca pensé en rendirme. Siempre estuve enfocado en la meta que vine a cumplir: realizar las cuatro cumbres y llegar hasta el final", afirmó.

Según explicó, su principal fuente de motivación fue el respaldo de sus seres queridos y su fe.

"Mi fortaleza me la dio mi manera de pensar, mi familia y Dios ante todo", indicó.

El proceso de aclimatación

Antes de enfrentar los volcanes ecuatorianos, Balladares realizó un proceso de adaptación a la altura para preparar su organismo.

"Tuvimos que realizar senderismo y ascensos previos para aclimatarnos. Posteriormente hice el Pichincha como parte de la preparación", comentó.

El montañista destacó que, a pesar de la magnitud del reto, nunca sintió temor.

"En realidad no sentía miedo. Me sentía ansioso por realizar estas montañas. Tenía muchas ganas de conocer el Chimborazo porque es una montaña muy emblemática y siempre quise escalarla", manifestó.

Sin embargo, reconoció que las bajas temperaturas fueron uno de los mayores obstáculos durante el ascenso.

"Tuve dificultades en las manos debido al intenso frío. La temperatura estaba muy baja", recordó.

Orgullo veragüense

Con la conquista del Chimborazo, Edward Balladares, quien es miembro del Servicio Nacional de Fronteras (SENAFRONT), se consolida como una de las figuras emergentes del montañismo panameño y deja en alto el nombre de Veraguas y de Panamá en escenarios internacionales de alta exigencia.

Su historia es la de un deportista que, impulsado por la disciplina, la fe y el deseo de superación, continúa avanzando hacia una meta que pocos se han atrevido a perseguir: conquistar las cumbres más importantes del continente americano.