La Voz Del Interior - 01/6/13 - 11:41 PM

Cultiva uvas en su casa

Doña Mirna de Henderson es aficionada de las plantas, pero sobre todo de cultivar árboles frutales. En su residencia, en la barriada Alto Alfaro, en

José Adames / La Voz del Interior

Doña Mirna de Henderson es aficionada de las plantas, pero sobre todo de cultivar árboles frutales. En su residencia, en la barriada Alto Alfaro, en la ciudad de Santiago, tiene gran variedad de árboles de frutas tropicales como el mango, el marañón, la guayaba, el mimbre, la naranja, la zarzamora, los cocoteros, la guaba, la guanábana, entre otros.

Pero doña “Minín”, como es conocida en el barrio, tiene muy “buena mano” para sembrar a tal punto que logró que en el patio de su casa le naciera una planta de uvas. Sí, una vid, esa que solo crece en países con clima templado y que produce uvas rojas y moradas.

Es imposible creer que en un país con el clima como el de Panamá pueda nacer esta clase de planta, pero al parecer, el cariño y la fe de doña Mirna hicieron posible que la vid no solo creciera, sino que diera frutos.

La señora Mirna cuenta que en el año 1986 una comadre le regaló tres plantones de uva para que los sembrara, pero de todas solo una le pudo pegar. Al principio solo le gustaba la forma de la plantita, pero después que comenzó a crecer se propuso cultivarla hasta que diera frutos.

Dice que el secreto para que crezca es no dejarla tocar por más nadie. Darle mucho cariño, hablarle y tenerle fe. Ella tuvo que esperar 16 años para que la vid produjera su primer racimo de uvas. En ese lapso muchas voces dijeron que eso sería imposible.

En una ocasión, la señora Mirna sufrió un derrame. En ese momento pensó en que no se podía morir hasta no ver las uvas rojas desprenderse de la planta y poder comerlas. A partir del año 2002, la planta empezó a dar frutos y hasta el día de hoy no ha escaseado.

Desde ese tiempo ha sembrado más plantones, pero solamente uno es el que da uvas y solo durante la estación seca, entre enero y febrero porque en el invierno las lluvias estropean las flores y no permiten que los frutos salgan.

Todas las semana llega gente a la casa de la familia Henderson para ver si es cierto que hay una planta que produce uvas en Santiago y al final queda sorprendida.

EDICIÓN IMPRESA

Portada Diario Crítica