Rosario Murillo recula: Habrá elecciones en Nicaragua sin injerencia de EE.UU.
Rosario Murillo dijo que sí habrá elecciones en el país, pero bajo las condiciones, tiempos y reformas que su administración determine.
Tras una serie de críticas sobre la abolición de las elecciones en Nicaragua, la copresidenta del país Rosario Murillo dio marcha atrás respecto a esta abolición total.
Aclaró que sí habrá elecciones en el país, pero bajo las condiciones, tiempos y reformas que su administración determine.
Para consolidar estas medidas, la Asamblea Nacional de Nicaragua avanza en una reforma legal orientada a impedir que la oposición participe en cualquier proceso electoral futuro.
Aseveró que el régimen no pretende erradicar las elecciones, sino sustituir el modelo multipartidista por elecciones "diseñadas y organizadas" a la medida del Frente Sandinista.
La líder nicaragüense destacó que "la historia de los procesos electorales en el país centroamericano fueron fraguados, diseñados, dirigidos, orientados por los Estados Unidos, ese es el tipo de elecciones que no volverán jamás a Nicaragua".
Parlamento nicaragüense
Por otra parte El titular de la Asamblea Nacional de Nicaragua (Parlamento), el sandinista Gustavo Porras, dijo que sí se celebrarán elecciones en Nicaragua pero bajo un nuevo marco constitucional que las blinden de la injerencia extranjera y de los "traidores a la patria" en el país.
Porras se expresó así luego de que el Parlamento anunció el martes un plan de trabajo para reformar la Constitución y otras leyes después de que el presidente nicaragüense, Daniel Ortega, afirmara el domingo en un mitin que "aquí (en Nicaragua) no volverán a haber elecciones para que por allí intenten ellos (oposición) atrapar el gobierno, atrapar el poder".
El titular del Parlamento matizó las declaraciones de Ortega y dijo que el mandatario lo que quiso decir es que en Nicaragua "no van a volver a haber nunca elecciones en manos de los imperialistas para tratar de avasallar y de imponer el poder de los imperialistas sobre el pueblo".
Los dichos de Ortega generaron el rechazo de países vecinos, como Costa Rica, Panamá - que llamó a consultas a su embajador - y Guatemala, así como del secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, que llamó "a la comunidad internacional para que una esfuerzos y demuestre a la dictadura de Murillo y Ortega que no puede esperar mantener una relación habitual con otras naciones mientras socava los principios fundamentales de nuestro hemisferio democrático".
Elecciones sin "golpistas ni traidores a la patria"
En declaraciones a la prensa oficial tras salir de un encuentro entre el Legislativo y jueces electorales, Porras explicó que los cambios que impulsan buscan impedir que aquellos que el Gobierno determine que son golpistas o traidores puedan competir en una elección.
"Lo importante es que dejemos en rango constitucional de que en este país no podemos aceptar elecciones donde participen golpistas, traidores a la patria, donde participen partidos y organismos financiados con dinero extranjero, con potencias extranjeras, por organismos extranjeros", dijo Porras.
El Gobierno que dirige Ortega junto a su esposa y copresidenta, Rosario Murillo, ha declarado "traidores a la patria" y despojado de su nacionalidad a 452 nicaragüenses, entre ellos los escritores Sergio Ramírez y Gioconda Belli, y los obispos Rolando Álvarez y Silvio Báez.
Al aclarar que sí se celebrarán elecciones en Nicaragua, Porras matizó que serán los nicaragüenses los que van a "determinar y organizar las elecciones" en el país.
"Aquí no vamos a ser nunca más esclavos de nadie, de ninguna potencia extranjera y nunca más vamos a tener a un yanqui, a un imperialista dirigiendo las elecciones de nuestro país", dijo.
"No podemos aceptar que en este país se den elecciones donde tengan incidencia directa, embajadores o representantes de potencias y de organismos extranjeros. Eso no lo podemos aceptar”, insistió.
El legislador dijo que luego de las consultas esperan tener lista la iniciativa de las reformas en la primera semana de agosto, para aprobarlas en la primera de dos legislaturas.
Ortega, un exguerrillero sandinista de 80 años, gobierna Nicaragua desde 2007 en medio de acusaciones de fraude electoral, persecución política y eliminación de rivales para evitar la competencia electoral.