# 511 EPIFANIO GARAY 1849 - 1903
Continuación de Épocas - Por: Jorge Conte Porras.
“Cedeño, que además de pintor fue catedrático de la Universidad Nacional y un hombre dedicado al estudio y la investigación advertía la similitud de este trabajo con muchos otros de la escuela de Zurbarán, especialmente por el estilo y los pigmentos. “No se trata de una obra de Bartolomé Murillo como se ha venido sosteniendo sin fundamento alguno”.
En la década de 1980, esta obra fue objeto de una nueva restauración en un taller artístico de la ciudad de México, tras obtener la autorización eclesiástica.
Juan Manuel Cedeño señalaba que tan pronto como esta obra fue enviada a un taller especializado en restauraciones artísticas en la ciudad de México, se pudo advertir que la obra “La Virgen de los Cielos” había sufrido alteraciones.
Fue monseñor José Antonio Peralta, obispo de Panamá, quien contrató a don Epifanio Garay en el año de 1890 para la restauración del cuadro en mención. Al respecto nos dice Víctor Florencio Goitya: “Hemos dicho ya que Epifanio Garay tenía autoridad y experiencia en restauración de obras de arte, y esta no es una afirmación gratuita. En París vivió algunos años del producto del pincel”. “En el Museo de Louvre solía sorprender a sus amigos copiando obras maestras de pinturas españolas, italianas y francesa, que se le encomendaban para galerías extranjeras que no podían pagarse el lujo de adquirir los originales”. “Cuando se restauró en Panamá la obra que se encuentra en la catedral de Panamá por Epifanio Garay, no existían los elementos que hoy abundan en los laboratorios de física y de química, ni se manejaban como hoy los rayos X y los ultravioletas, los infrarrojos y otros recursos de la ciencia que han llevado a un alto grado de exactitud y precisión el análisis de las pinturas desde el punto vista de su autenticidad, con relación a determinados autor”. Sobre la restauración de esta obra podemos acudir a los recuerdos del propio Narciso Garay, quien al referirse a su padre nos señala: “Lo primero que hizo nuestro padre fue rescatar los elementos constitutivos de la estructura de la tela que no habían sido corroídos por la humedad ni por los gérmenes biológicos desarrollados a su amparo, y aprovecharlos en la reconstrucción de la tela o soporte asegurando sobre los restos de la tela vieja. Una vez seca la capa de preparación, comenzó la pintura de fondo, es decir, la aplicación por medio del pincel de una capa de color”. “Nuestro padre fue inelástico al afirmar a las autoridades eclesiásticas de la necesidad de instalar el cuadro en un lugar diferente al que se había colocado de manera original, a fin de preservarlo de futuras eventualidades”. Finaliza el artículo.
El domingo, 3 de febrero de 1985, “La Estrella de Panamá” en “Epifanio Garay, artista panameño nacido en Bogotá”, una crónica de Jorge Conte Porras, nos dice: “En este mes de enero se cumple un aniversario del natalicio de Epifanio Garay, un panameño nacido en la ciudad de Bogotá. Otro tanto podrían decir los colombianos de algunas de las más sobresalientes figuras del Istmo de Panamá del siglo X1X, pues al visitar la Biblioteca Luis Ángel Arango en Bogotá, hemos observado la lista de panameños que ahí se exhiben en la GALERÍA DE COLOMBIANOS ILUSTRES: José de Obaldía, Tomás Herrera, Gil Colunje, Pablo Arosemena.
Hace algunos meses visitó nuestro país don Germán Arciniegas, presidente de la Academia Colombiana de la Historia, quien al subir al estrado del Teatro Nacional de Panamá, repitió con frases repletas de emoción, que en ninguna latitud de la tierra se había sentido tan cerca de su patria como en nuestro suelo, pues PANAMÁ y COLOMBIA están unidas por una historia común, como ningún otro territorio de Hispanoamérica.
En el mes de octubre pasado (1984), y para corresponder la visita oficial del presidente panameño a su país, arribó a Panamá el Dr. Belisario Betancourt, quien en igual forma, fue objeto de innumerables muestras de admiración y simpatía.
Como uno de los actos de bienvenida a nuestro territorio, don Luis Alberto Arias, gerente general del Banco Nacional de Panamá, otorgó al Dr. Betancourt el primer ejemplar de una obra editada en Colombia y que recoge una visión del Panamá colombiano, o sea, nuestra historia del X1X. Se trata del libro “SANTA ANA”.
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