Amor y elegancia distinguen boda Marino Cabrera-Altamirano Duque
La ceremonia, acompañada por la presencia de sus testigos, Mayer Mizrachi y Grecia de Spadafora
En una velada marcada por la elegancia y el simbolismo cultural, el embajador Kevin Marino Cabrera unió su vida a la de la distinguida joven Andrea Altamirano Duque, en una celebración que destacó por su cuidada estética y esencia profundamente personalizada.
La ceremonia, acompañada por la presencia de sus testigos, Mayer Mizrachi y Grecia de Spadafora, se desarrolló en un ambiente íntimo donde cada elemento fue pensado por los propios novios, logrando una experiencia única que reflejaba su historia y raíces compartidas.
La decoración destacó por una línea tropical refinada, con vegetación panameña que evocaba frescura y naturalidad. Hojas silvestres, cabezas de plátano, pipas y cocos fueron integrados con armonía, creando una atmósfera vibrante que celebraba la riqueza de lo autóctono.
El apartado gastronómico estuvo a la altura de la ocasión, bajo la dirección del chef panameño de la Embajada de Estados Unidos, Heriberto Lezcano, acompañado por los chefs Ricaurte Brahtwete y Edgardo Aguilar. La propuesta culinaria destacó por su equilibrio entre tradición y sofisticación, brindando a los invitados una experiencia sensorial que honraba las distintas influencias culturales presentes.
Los cócteles, por su parte, ofrecieron un recorrido líquido entre naciones, con una selección que incluyó mojitos, seco y carajillos, logrando una fusión armoniosa entre Panamá, Cuba y Estados Unidos, en perfecta sintonía con el espíritu del evento.
Así, entre detalles cuidadosamente elegidos y una atmósfera cargada de identidad, la celebración se consolidó como un reflejo auténtico de la unión de dos mundos, donde el amor y la cultura se encontraron para dar inicio a una nueva historia compartida.