Colamarco: volvería a ser batallonero

Colamarco: volvería a ser batallonero

Por: Yorlenne Morales / Crítica Impreso -

Treinta años después de la invasión de EE.UU. a Panamá, el jefe de los Batallones de la Dignidad, Benjamín Colamarco Patiño recuerda aspectos de las horas previas a la llamada Operación "Causa Justa".

Colamarco, "El Rojo" como le apodan sus amigos, era el comandante de las milicias populares que entrenó el régimen militar para enfrentar una eventual invasión gringa. A cada momento desplegaban ejercicios en las calles de Panamá y por la Radio Nacional se lanzaban arengas a lo batalloneros para mantenerlos alertas con las claves "Chácara" o "Cutarra".

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"El Rojo" relata que el 19 de diciembre estaba en la base de Amador en la sede de la 5ta compañía Victoriano Lorenzo, donde ejercía como cabeza del comando torrijista 16 de Diciembre. Yo era parte del comando patriótico de coordinación de la brigada de la dignidad. Estaba ahí en el momento en que las tropas del ejército norteamericana estaban del otro lado de la calle. Cuando ellos inician un ataque directo contra las instalaciones ya parte de las unidades de la Victoriano Lorenzo habían salido del área, nos encontrabamos alrededor de 14 entre miembros del batallón y miembros de la quinta compañía cuando fuimos atacados por el ejército norteamericano.

¿Volvería a ser comandantes de los Batallones de la Dignidad?

Siempre que la soberanía, la integridad territorial del Estado y la independencia nacional sean atacadas por un ejército extranjero, tenemos que tomar las armas para defender la bandera Nacional y la integridad territorial del Estado.

¿Estaban estos batallones en capacidad para enfrentar a los gringos o era una operación psicológica para asustar?

Era una defensa de la segunda línea, pero ningún ejército, ningún grupo está preparado para enfrentar la barbarie de el Ejército más grande del mundo, 30 mil soldados, aviones invisibles, los tanques de guerra de última generación, las armas, armas que probaron en Panamá que fue un laboratorio de guerra del Ejército de los Estados Unidos de esa época, esas armas se probaron en Panamá. Ningún ejército, ningún grupo está preparado, ni tampoco ningún país debe ser sometido a semejante barbarie. Ningún país.

¿Usted se entregó o lo capturaron?

El 10 de enero de 1990 después de 21 días en la clandestinidad, después de haber sufrido los ataques de Fuerte Amador, en la Avenida de los Mártires, todo le que nos tocó el 10 de enero de 1990, moviéndome hacia la casa de mis padres en Los Ángeles, ya no había más nada que hacer. Fui capturado por un grupo del ejército de los Estados Unidos el 10 de enero de 1990.

De ahí me llevaron al Fuerte Clayton, a la cárcel militar de Clayton. Me detuvieron en una cárcel de aislamiento durante 3 días, al tercer día me trasladaron amarrado y encapuchado al campo de concentración de Nuevo Emperador, donde me mantuvieron aislado por una semana, luego me regresaron a la cárcel de Clayton y finalmente el 1 de febrero de 1990 me trasladan a la cárcel Modelo donde me mantuvieron 45 meses y 2 días hasta el 12 de octubre de 1993.

¿Qué recuerda usted de esos días prisión?

En primer lugar quiero decir que siempre mantuvimos una alta moral, a las convicciones patrióticas, los principios en las cuales creemos, Nunca lograron doblegar me valor y mis principios, mi moral y mi dignidad, mantuvimos una actitud de firmeza con una resolución a la defensa a lo más sagrado del país.

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