“El bus nos tiró”: recolectora revive atropello que dejó a su jefa en coma
El jueves pasado, lo que parecía un cruce normal por la calle terminó en tragedia para dos funcionarias de la Autoridad de Aseo Urbano y Domiciliario en el corregimiento de Juan Díaz. Una de ellas, la recolectora Yandira Pinto, todavía revive el momento en que un diablo verde las arrolló mientras caminaban por la línea de seguridad blanca.
Pinto le contó a Telemetro que esa mañana iban cruzando la calle junto a su supervisora cuando un carro pequeño se detuvo para darles paso. Fue entonces cuando ella miró hacia el otro carril y vio venir el bus a cierta distancia.
“Yo vi el bus y le levanté la mano para que se detuviera, porque nosotras ya estábamos cruzando. Pensé que iba a frenar… pero no. El bus siguió y nos tiró”, recordó la trabajadora, aún con la voz marcada por el susto de aquel momento.
El impacto las lanzó al pavimento. Pinto sufrió golpes fuertes y tuvo que recibir 12 puntos en la cabeza, además de dolores en la espalda, la cintura y la parte trasera de la cabeza. A pesar de las heridas, dice que agradece a Dios por seguir con vida y poder contar lo que pasó.
La situación de su compañera, quien además era su supervisora, es mucho más grave. La mujer fue trasladada de urgencia al complejo hospitalario de la Caja de Seguro Social, donde fue sometida a una operación tras el atropello.
Hasta ahora, la supervisora permanece en coma, luchando por su recuperación mientras recibe atención médica. Pinto dice que ese es el peso más duro que carga desde aquel día.
El atropello quedó registrado por cámaras de videovigilancia del área, donde se observa el momento en que ambas cruzaban por la cebra cuando apareció el bus.
Mientras intenta recuperarse de sus propias lesiones, Pinto también pidió que el caso no quede en el olvido. Señala que espera que la justicia determine responsabilidades por lo ocurrido.
Según se conoció, la audiencia del caso fue programada para abril, donde se analizará si hubo negligencia del conductor del bus que protagonizó el atropello.
Hoy, entre dolores y recuerdos, la recolectora dice que solo espera una cosa: que su compañera despierte y que se haga justicia por lo que pasó aquella mañana en Juan Díaz.