¡Hartos! Usuarios exigen parar a vendedores y pedidera de plata en el Metro
El malestar ciudadano apunta a que el Metro de Panamá fue concebido bajo un estándar de transporte moderno,, por lo que tolerar la proliferación del comercio informal ambulante deteriora la calidad del servicio.
El viaje diario en el Metro de Panamá durante las horas de mayor congestión se ha convertido en una prueba de paciencia para miles de usuarios. Al hacinamiento habitual del transporte público se le suma una queja recurrente: la presencia constante de personas dedicadas a la venta informal de golosinas o a solicitar contribuciones económicas dentro de los vagones de la Línea 1 y la Línea 2.
Usuarios del sistema expresan que la molestia no es solo una cuestión de espacio, sino de tranquilidad mental. Escuchar pregones, discursos repetitivos o solicitudes de dinero en medio de vagones llenos genera un ambiente tenso y poco confortable para quienes se desplazan hacia sus lugares de trabajo o hacia sus hogares.
Lo que establece la normativa oficial
El Metro de Panamá, S.A. cuenta con un marco normativo estricto regulado en su Reglamento de Uso del Sistema de Transporte Ferroviario. La normativa prohíbe de forma explícita el ejercicio de la venta ambulante, la distribución de propaganda no autorizada y cualquier tipo de mendicidad o recolección de dinero sin permiso dentro de los trenes y estaciones.
De acuerdo con las normativas operativas del sistema, la infraestructura del Metro está catalogada como una zona de interés público y seguridad especial. Dentro de las conductas sancionables se contemplan infracciones leves y graves que incluyen la remoción inmediata de la persona de las instalaciones por parte del personal de seguridad o de la Policía del Metro, además de la imposición de multas administrativas.
El reto del control en horas de alta demanda
Pese a los constantes operativos de control en los accesos y pasillos de las estaciones, la dinámica operativa en las horas pico dificulta la fiscalización continua dentro del interior de los vagones.
Fuentes del sector operativo del transporte han señalado con anterioridad que los vendedores o personas que piden dinero suelen ingresar al sistema como cualquier pasajero que cancela su pasaje, ocultando mercancías hasta ingresar al tren. Una vez dentro de los vagones, en medio de la multitud de usuarios, la intervención policial rápida resulta compleja sin interrumpir la frecuencia operativa de los trenes.
Reducción del confort en el viaje
Para los usuarios, la exigencia central es un incremento en la vigilancia disuasiva y la presencia de agentes a bordo de los trenes o en las plataformas de abordaje.
El malestar ciudadano apunta a que el Metro de Panamá fue concebido bajo un estándar de transporte moderno, rápido y ordenado, por lo que tolerar la proliferación del comercio informal ambulante deteriora la calidad del servicio por el que pagan a diario miles de panameños.
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