Nacional - 01/11/26 - 10:27 AM

Hurtos en Panamá: ¿Por qué mujeres roban quesos y alimentos en los comercios?

La criminología aplicada al comercio minorista señala que las motivaciones detrás del hurto de alimentos y bienes de primera necesidad suelen dividirse en dos vertientes principales.

 

Por: Redacción / Crítica Panamá -

El sonido de la campana en la caja registradora de un minisúper en el área metropolitana contrasta con una realidad silenciosa que afecta a diario al sector comercial minorista: el hurto mínimo. Entre los estantes de productos lácteos, carnes frías y abarrotes, la sustracción de artículos de consumo inmediato como quesos madurados, jamones y embutidos se ha convertido en uno de los dolores de cabeza más persistentes para los encargados de establecimientos en Panamá.

Lejos de tratarse de un hecho aislado, este fenómeno responde a dinámicas específicas estudiadas por expertos en seguridad comercial, quienes identifican tanto la vulnerabilidad económica como la operación de bandas o personas experimentadas —conocidas coloquialmente en el argot popular como "cancheras"— que aprovechan las horas de mayor afluencia de clientes para burlar la vigilancia privada.

El modus operandi en los pasillos

De acuerdo con reportes preliminares de seguridad en locales comerciales y fuentes policiales dedicadas a la prevención de hurtos menores en zonas urbanas, las personas dedicadas a esta actividad suelen utilizar métodos de distracción estructurados. 

En muchos casos, operan en parejas o grupos pequeños: mientras un implicado distrae al cajero o al dependiente consultando precios o solicitando mercancía al fondo del local, el otro introduce productos de alto valor por peso o tamaño reducido —como bloques de queso importado, embutidos empacados al vacío o latas de café— en bolsos de doble fondo, ropa holgada o carritos de compras modificados.

Este tipo de sustracción no requiere el uso de violencia física, lo que la clasifica legalmente como hurto simple y no como robo. Sin embargo, su impacto acumulativo erosiona los márgenes de ganancia de los pequeños y medianos comercios, que operan con inventarios ajustados.

¿Necesidad o reventa?

La criminología aplicada al comercio minorista señala que las motivaciones detrás del hurto de alimentos y bienes de primera necesidad suelen dividirse en dos vertientes principales:

  • Subsistencia y consumo inmediato: Personas que enfrentan situaciones de precariedad económica extrema y recurren a la sustracción de productos alimenticios para suplir necesidades básicas ante el costo de la vida.
  • Comercio informal o reventa: Individuos organizados que sustraen mercancía específica de alta demanda y fácil salida en el mercado informal (como quesos finos, carnes frías y aceites) para comercializarlos a precios por debajo del valor de mercado en barriadas, piqueras de transporte o redes sociales.
El impacto en los comercios panameños

Los propietarios de abastos, minisúper y cadenas de supermercados en Panamá han tenido que intensificar sus medidas de control interno. Esto incluye la instalación de cámaras de circuito cerrado de televisión (CCTV) con mayor definición, la contratación de personal de prevención de pérdidas y la restricción del ingreso con mochilas o bolsos voluminosos a las áreas de ventas.

A pesar de estos esfuerzos, los comerciantes señalan que el principal desafío radica en el proceso de denuncia formal. En muchos casos, al tratarse de montos menores que no alcanzan los umbrales estipulados por la ley para considerar el perjuicio como una afectación mayor, los afectados optan por retener la mercancía y desalentar al infractor sin llegar a una instancia judicial, lo que deja un amplio margen de cifra negra en las estadísticas oficiales de seguridad.

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