Nacimiento que adorna la Navidad
Allá en Brisas del Golf, una residencia llama la atención de quienes entran en ella. Es el hogar de la familia De Sedas Collado, quienes siguen la ancestral tradición de construir un nacimiento para representar la llegada al mundo del Niño Jesús.
El nacimiento cubre parte de este hogar. Confeccionar cada pieza es toda una experiencia, que se inicia en marzo y termina a principios de diciembre, cuando las luces se encienden, las casitas hechas a mano resplandecen, el musgo le da ese efecto de verdor y la representación del pueblo de Belén toma vida. No faltan los Reyes Magos, el burro, las ovejas, el ángel, la estrella y las figuras de personas y animales.
Nada es improvisado, la tarea de armar este enorme pueblo es ardua pero amena a la vez, así lo indica Martiza Collado de De Sedas, una de las artífices de esta obra.
Ella es una artesana que guarda un profundo sentimiento de unión con la época navideña.
“Siempre hemos puesto nacimientos, pero pequeños. Desde hace tres años, después de haber aprendido cómo se hacen las casitas, es que realmente comienzo a preparar los nacimientos más grandes", explica.
Pero el amor por estas fechas no es de ahora, De Sedas explica que desde que se casó, tanto para ella como para su esposo ha sido sumamente importante la Navidad, sobre todo con el nacimiento de su hijo Carlos.
Carlos, el primogénito de este hogar, también es clave en la planificación y organización de este nacimiento, que cada año aumenta de tamaño, piezas y trabajo.
De Sedas explica que las piezas que se utilizan este año también servirán para el próximo. En el 2018, el protagonista de esta obra fue el pesebre. Sin embargo, cada uno de los elementos que se coloca tiene un significado y un lugar importante. El nacimiento tiene alrededor de 200 piezas.
Para la confección de las casitas del nacimiento se ha utilizado hielo seco, arena, musgo, papel manila, algunas tejas, algo de madera, pintura y muchos palillos que se pegan con goma para que las estructuras de las casitas queden firmes.
Descrito por esta artesana, todo parece fácil, pero no lo es.
Y es que confeccionar cada casa puede tomar unos cuatro días. Sin embargo, el tiempo y el esfuerzo tienen su recompensa para esta familia, al igual que para millones de católicos alrededor del mundo que exponen la representación del Niño Jesús ya sea por una costumbre, una herencia que le han dejado sus padres o bien como un acto de fe.