Nacional - 08/10/26 - 02:32 PM

¡Negocio del pecado! Falsos brujos cazan víctimas vendiendo "limpias" de sexo

Bajo la fachada de consultorios esotéricos, ranchos ocultos o supuestas cartas astrales, estos individuos detectan momentos de quiebre emocional en sus víctimas

 

Por: Redacción / Crítica -

Prometen sanar el alma, arrancar maleficios y cerrar portales de mala suerte, pero terminan abriendo la puerta al infierno. 

El expediente de los falsos curanderos, chamanes y sanadores espirituales en Panamá y la región es una radiografía tétrica de cómo la manipulación mental y el charlatanismo se convierten en el arma perfecta para someter a personas vulnerables bajo una sola y perversa promesa: quitar los hechizos a punta de relaciones sexuales.

El libreto se repite con precisión macabra en tribunales y fiscalías. Bajo la fachada de consultorios esotéricos, ranchos ocultos o supuestas cartas astrales, estos individuos detectan momentos de quiebre emocional en sus víctimas —problemas de amor, desesperación económica o supuestos "trabajos oscuros"— para inocularles el miedo.

El cuento del "maleficio carnal"

¿Cómo operan estos farsantes? La trampa psicológica está calcada en decenas de denuncias judiciales. El falso brujo asegura que la persona tiene un espíritu chocarrero, una maldición generacional o un "hechizo de trancar caminos" tan fuerte que los sahumerios, las hierbas y los rezos comunes no bastan.

Es ahí donde lanzan la estocada: convencen a la víctima de que el único canal para descargar el mal, limpiar el cuerpo o "absorber la mala energía" exige obligatoriamente un supuesto vínculo íntimo. Valiéndose del terror psicológico y el aislamiento, doblegan la voluntad de quienes buscaban un milagro y terminan arrastrándolas al abuso.

La sombra que se repite en los tribunales

Los archivos policiales demuestran que este no es un fenómeno aislado. Desde casos reportados en tierras chiricanas hasta expedientes internacionales en América Latina, los juzgados de garantías se topan frecuentemente con sujetos que usan el misticismo como fachada para delinquir.

Muchos de estos impostores cargan con historiales oscuros, pero se reinventan cambiando de comunidad para pescar nuevas presas aprovechándose de la buena fe, la necesidad o la inocencia de la gente.

Las autoridades judiciales mantienen la alerta y recuerdan que ningún ritual legítimo de sanación involucra vulnerar la integridad física o sexual, instando a las comunidades a denunciar a estos falsos profetas del engaño antes de que sigan cobrando víctimas en las sombras.

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