Nueva Constitución toma forma. Piden no a la reelección y menos diputados
Todo gira alrededor de un mismo punto: preparar al país para llegar al 2029 con una nueva Carta Magna.
El proceso para empujar una nueva Constitución en Panamá sigue caminando, despacio pero firme. El abogado Miguel Antonio Bernal, desde la Secretaría Presidencial para la Reorganización del Estado y Asuntos Constitucionales (SEPRESAC), presentó ante el Gabinete un balance de lo que se ha hecho en estos últimos 20 meses.
Todo gira alrededor de un mismo punto: preparar al país para llegar al 2029 con una nueva Carta Magna.
En ese recorrido por comunidades, instituciones y espacios públicos, lo que más ha salido a flote no es sorpresa.
Según Bernal, la gente no está pidiendo simples ajustes, sino cambios de fondo. Se repiten ideas claras: no a la reelección inmediata, posibilidad de revocatoria de mandato, revisar la cantidad de diputados y cambiar cómo se eligen los magistrados.
Es un clamor que viene de distintos sectores y que se ha ido consolidando en cada consulta.
Pero no todo es consenso. También hay una realidad que preocupa: mucha gente aún no tiene claro qué es una Constitución o nunca ha tenido una en sus manos. Por eso, el enfoque de este proceso ha sido la alfabetización constitucional, llevando charlas, talleres y encuentros a lo largo del país. La idea es sencilla: que la gente entienda primero, para luego decidir con criterio.
El calendario que se maneja, todavía en borrador, apunta a que la elección de los constituyentes se daría entre marzo y abril de 2027.
Bernal insiste en que esto no es un grupo cerrado ni una “junta de notables”. Aquí, dice, la tarea es de la ciudadanía completa. Sin participación real, no hay proceso que aguante.
En paralelo, ya se han recogido propuestas que apuntan a problemas concretos del día a día: agua, educación, salud y reglas políticas más claras.
Todo eso se está integrando en un documento base que seguirá creciendo a medida que más personas se sumen.
Bernal también dejó claro que no se está copiando ningún modelo extranjero. La referencia, explicó, está en la propia historia del país, recordando la Constituyente de 1945 que dio paso a la Constitución del 46, considerada en su momento una de las más democráticas de la región.
Al final, el mensaje es directo: esto no es un proyecto de gobierno, es una tarea de país. Y si la gente no se mete, no opina y no participa, difícilmente habrá una Constitución que realmente represente a todos.
Etiquetas