Panamá reconoce el cuidado como un derecho, pero el dinero sigue siendo el reto
Mientras el país intenta ordenar un sistema que históricamente ha recaído en las mujeres sin pago, expertos advierten que sin recursos claros, todo puede quedarse en papel.
Panamá dio un paso importante al reconocer el cuidado de personas como un derecho, pero en la práctica el camino todavía está lleno de obstáculos, sobre todo cuando se habla de financiamiento y sostenibilidad.
Mientras el país intenta ordenar un sistema que históricamente ha recaído en las mujeres sin pago, expertos advierten que sin recursos claros, todo puede quedarse en papel.
Desde organismos internacionales explican que llevar el tema de los cuidados a la agenda pública busca algo básico pero urgente: que ese trabajo invisible tenga valor. Durante años, miles de mujeres han sostenido hogares cuidando niños, adultos mayores o personas con discapacidad, sacrificando oportunidades laborales y estabilidad económica.
El tema se puso sobre la mesa en un encuentro centrado en la justicia social y los cuidados, donde se discutió cómo este sistema puede convertirse en una herramienta real para cambiar vidas. Según especialistas, cuando una mujer logra acceder a servicios de cuidado, no solo puede trabajar, sino también cotizar, generar ingresos y aportar a la economía formal.
En Panamá, desde 2024 existe una ley que crea el Sistema de Cuidado de Personas, posicionando al país entre los pocos de la región que han dado este paso.
La norma busca garantizar el bienestar de quienes necesitan atención, pero también redistribuir la responsabilidad entre el Estado, las familias, el sector privado y la sociedad.
Sin embargo, en medio de los avances, salen a relucir las dudas. Autoridades y académicos coinciden en que el desafío ahora es cómo sostener el sistema en el tiempo, profesionalizar a quienes cuidan y lograr que empresas y comunidades se involucren de verdad, no solo en discurso.
La apuesta es grande: convertir el cuidado en una palanca económica que permita a miles de mujeres salir de la informalidad.
Pero para que eso ocurra, no basta con leyes; se necesita inversión, estructura y voluntad real para que el cambio se sienta en la calle y no se quede en promesas.
Etiquetas